El 10 de julio de 1966, en Japón, se debió transmitir el programa Ultra Q, pero no fue posible.

Para cubrir el segmento, salió al aire un especial donde se presentó a un nuevo superhéroe: Ultraman.

Su creador, Eiji Tsuburaya, había trabajado como director de efectos especiales en Godzilla (1954).

En 1963, fundó su propio estudio, Tsuburaya Productions, donde desarrolló Ultraman, Ultra Q, y un mundo de Ultra superhéroes.

Pertenecen al género “tokusatsu”, que se caracteriza por el uso intensivo de efectos especiales.

Al subgénero “kyodai hīro” (héroe gigante), y es un ejemplo icónico del género “daikaiju” (monstruo gigante).

La serie inicia cuando Ultraman persigue a un monstruo hasta llegar al planeta Tierra.

Sin embargo, en su hazaña choca accidentalmente con el humano Hayata Shin, un miembro de la Patrulla Científica que muere con el impacto.

Para revivirlo, Ultraman decide fusionar su cuerpo con el de Hayata.

El joven guarda el secreto de su verdadera identidad y su capacidad de transformarse en el superhéroe, con cuerpo rojo y plateado, de facciones afiladas, y procedente de la Nebulosa M78.

En los alrededores de la estación Soshigaya-Okura, donde se encontraban las oficinas de Tsubaraya Productions, hoy día se pueden observar diferentes referencias a Ultraman.

Eiji Tsuburaya nació el 7 de julio de 1901 en Sukagawa, Fukushima.

En 2011, se creó la Fundación Ultraman, que busca ayudar a quienes han sufrido con los terremotos en Japón.

Sukagawa rindió un homenaje al director con cuatro estatuas dedicadas a personajes creados por él, Ultraman y Ultraseven, así como las malévolas bestias Gomora y Eleking.

En Honduras, políticos que son “daikaiju” se creen “kyodai hīro” cuando hablan de la Constituyente.