12/01/2026
01:27 AM

Carta para un príncipe

  • Actualizado: 14 septiembre 2013 /

En conmemoración del Día del Niño, presento la siguiente carta dedicada a mi pequeño hijo.

Estimado hijo, hace dos años, justo a las 10:05 pm, oí tu voz por primera vez. Tu llanto me despertó de mi “sueño”. Las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas; lágrimas de alegría y agradecimiento. Yo me sentía tan favorecida por Dios de dar a luz a un hermoso bebé. Tú eres su creación perfecta. Haberte llevado en mi vientre treinta y nueve semanas fue más que un honor. Y ahora, día a día, viéndote crecer, me siento tan regocijada.

Tú eres uno de los mejores regalos que he recibido de Dios. Y aunque el camino es todavía muy largo, una cosa es segura: Dios estará siempre contigo. Él es y debe ser continuamente tu todo. Y no importa el qué y el cómo, dale siempre el primer lugar a Él en tu vida.

Yo te prometo, con la ayuda de Dios, y junto a tu padre, que vamos a darte lo mejor. No porque podamos, sino porque Dios nos hace capaces de hacerlo. Él es, en otras palabras, el que te lo dará a través de nosotros.

Déjame confesarte que tú me sorprendes. Especialmente con tu capacidad para aprender. ¿Recuerdas cuando te enseñaba a contar hasta diez? Al principio no querías seguir contando. Estaba un poco desesperada. Pero luego me sorprendiste: ya puedes contar del 1 al 10 y en dos idiomas. ¡Dios es maravilloso! Esto me hizo darme cuenta que Dios te ha creado (así como a los demás niños) muy especial.

También te prometo que no voy a obligarte a que seas lo que yo quiero que seas. Pero sí te instaremos a que seas lo que Dios quiere que seas. Es por eso que siempre le pedimos sabiduría. De ese modo, seremos capaces de ver lo que Él espera que hagamos para cumplir con tu vocación.

Porque creemos que Dios tiene un plan excelente para ti. Él te equipará con todo lo necesario. No te sientas frustrado si ves que tu amigo puede hacer algo que tú no puedes hacer. Solo haz tu mejor esfuerzo. Pero si aun haciéndolo llegas a la misma conclusión, eso podría significar que ese asunto no es para ti; tal vez Dios te ha preparado para a hacer otra cosa. Al final, lo importante es intentarlo y aprender.

Muchas gracias por ser un hijo tan maravilloso. Estoy orgullosa (junto con tu padre) de ser parte del gran plan de Dios en tu vida. Tú nos alegras más y más cada día, nuestro Príncipe. Ama a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas, y disfruta de este día presente; porque el resto de los días de tu vida no serán nada sin hoy. Da gracias a Dios siempre, y verás cuán grande es nuestro Señor.

Te amo,

Mami

P.D. Si bien es cierto, esto lo podrás leer en el momento que aprendas a hacerlo; aun así, he decidido escribirla para ti. Así podrás saber que siempre te he amado.