04/04/2026
09:31 PM

La buena noticia de año nuevo

Salomón Melgares Jr.

De acuerdo con el comentarista bíblico, el apóstol Pablo está construyendo un caso legal en Romanos 3:21-26. Su argumento se cimienta en el Antiguo Testamento.

La evidencia de nuestra necesidad se expone en los versículos 10 al 18 que comienzan con la frase “como está escrito”, ya que Pablo está usando los libros Salmos e Isaías.

¿A qué conclusión llega? Todos hemos pecado y por eso estamos lejos de Dios (v. 23). De esa forma describe la corrupción absoluta de la condición humana para prepararnos para la respuesta divina. Dios no nos abandonó a nuestra culpa y vergüenza, sino que envió a su Hijo a nuestro rescate.

El versículo 24 dice: “Pero él nos ama mucho, y nos declara inocentes sin pedirnos nada a cambio. Por medio de Jesús, nos ha librado del castigo que merecían nuestros pecados”. Así, todos fuimos rescatados (o sacados de la esclavitud del pecado) gratuitamente por medio del precio que pagó Jesús en la cruz.

Fue como si Dios lo presentó como un sacrificio de purificación absolutamente capaz de borrar todas las culpas (v. 25). ¡Esta es, pues, la buena noticia del evangelio!

Sin embargo, el versículo 26 nos ofrece un dato importante. Este dice: “Dios hizo todo eso para demostrar su justicia, porque él mismo es justo e imparcial, y a los [que estaban lejos de Él] los hace justos a sus ojos cuando creen en Jesús” (NTV).

¿Se notó el punto? El quid está en creer, es decir, el pago del rescate es un regalo que es para todos, pero la persona que carece de libertad por estar bajo el dominio del pecado debe aceptarlo. Creer en lo que Jesús hizo por la humanidad es, entonces, en este contexto, sinónimo de aceptar. ¿No le parece extraordinario, querido lector? ¿No le parece que esta es una manera insuperable de comenzar el nuevo año, es decir, creyendo? No lo olvide: esta no es cuestión de religión, es cuestión de salvación.