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Cuba entre derechos Humanos y economía

El Departamento de Estado ha revelado su informe anual de derechos humanos, corroborando la complicada situación que se vive en Cuba, Venezuela y otros países autoritarios.

En el caso de Cuba, el gobierno estadounidense no tuvo acceso a mucha información que podría haber empeorado los resultados del informe.

Si bien el secretario de Estado John Kerry, quien visitó esta semana Miami y entre otras cosas tuvo una reunión privada con líderes cubano americanos, resaltó que era necesaria una apertura política, de la internet y libertad de expresión. Aun con el restablecimiento de relaciones, queda así de claro que las condiciones de derechos humanos no han mejorado y más bien han empeorado.

Para el Departamento de Estado y para el presidente Barack Obama, está también muy claro, pero ellos apuestan a la paulatina apertura que genere cambios a largo plazo.

Una apuesta con riesgo de todo tipo, como todas las apuestas.

Teniendo en cuenta que el cierre económico al país (entre comillas) en los pasados cincuenta años y más no ha generado cambio, pensar en tomar otra dirección no parece descabellado, pero sí arriesgado.

Con todas las diferencias, empezando por el tamaño que tiene Cuba con China, por ejemplo, la isla se ha vuelto la posible “mina de oro” para empresarios que ven en Cuba su próximo lugar de prosperidad.

En el informe a China se le destaca como un gobierno que ha desatado ataques feroces contra la libertad de expresión, pero eso no ha sido nunca suficiente para cortar relaciones comerciales con el gigante asiático, ni para que los atropellos paren.

Hay que dejar claro que, si bien Estados Unidos se encuentra a 90 millas de Cuba, el cambio en la isla no vendrá ni de Estados Unidos, ni por Estados Unidos.

Auguro que el cambio vendrá de adentro y por adentro, porque el deseo de cambio de la gente al verse más conectados con el mundo, podría ser el detonante.

Si las condiciones de apertura económica presentarán el escenario propicio para que eso pase, no lo sabemos.

Esta semana el senador cubanoamericano Marco Rubio aseguró en el piso del Senado que había que terminar con los beneficios a los cubanos recién llegados ya que se han documentado numerosos abusos. Esto no quitaría la ley de ajuste, pero sí sería, según él, una manera de asegurar que los que vengan sea por verdaderas persecuciones políticas, no económicas, ya que se verían desmotivados.

La realidad es que la situación económica en la isla si gue en la era de atropellos a los derechos humanos.

Hay personas viviendo en casas que en cualquier momento se caen, aguas empozadas, con tanto virus de mosquito caribeño que existe y, lo más grave, someterse a un gobierno autoritario que no los deja prosperar económicamente y superarse. Eso también es un atropello a los derechos humanos.

Por más complejo que sea el tema, creo que si hay un cambio, y lo ha habido con la administración Obama. Y hay muchos más ojos puestos en Cuba hoy que con el congelamiento de los pasados años.

En Cuba no hay justicia. Y sin justicia es difícil que prosperen los negocios. Todo está por verse.

*Periodista radicada en Miami, especialista en temas hispanos y de EUA