Elecciones del Bicentenario (parte 4)

Concluimos esta semana nuestro compartir acerca del comunicado de la Conferencia Episcopal de Honduras (CEH), “Las elecciones del Bicentenario”, abordando su apartado final, titulado “Plan de Nación”, y que comienza diciendo: “Es lamentable que habiendo tantos problemas y necesidades de nuestro país, la clase política esté más preocupada en salvaguardar sus intereses, siguiendo caminos poco honestos y transparentes, disputándose el control del Registro Nacional de las Personas (RNP) y el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Ninguno de los catorce (14) partidos políticos registrados ha sido capaz de diseñar un Plan de Nación, consensuado, sólido y realista. Necesitamos con urgencia un plan nacional, a mediano plazo, que garantice un auténtico desarrollo y bienestar para todos los hondureños, prioritariamente para los más pobres, muchos de los cuales se ven obligados a emigrar; un plan que nos haga verdaderamente independientes de toda dependencia económica, política y social en la que estamos sumergidos.

Es por eso que exigimos, también por dignidad y justicia, que los partidos políticos ofrezcan a la población un Plan de Nación”. Y es que la política es más que una simple técnica para determinar los ordenamientos públicos: su origen y su meta están precisamente en la justicia, una justicia que debe traducirse en la preservación de la dignidad y la calidad de la vida de la sociedad en un contexto de solidaridad intergeneracional, que dé sustentabilidad al desarrollo social en el mediano y largo plazo.

Juan Pablo II acuñó el término de “ecología social” para referirse a esto, pero recordándonos que la responsabilidad política para la construcción de un orden justo atañe no solo a los actores políticos propiamente, sino a la sociedad en su conjunto, pero que sin el incentivo de una propuesta seria poco se puede avanzar, por eso los señores obispos se lamentan.

“Con profunda pena, hemos presenciado unas elecciones internas realizadas en medio de abusos de poder, de corrupción y sin aprobación de una nueva ley electoral.Fueron unas elecciones donde los problemas nacionales no merecieron ni siquiera ser mencionados en las campañas: un verdadero teatro electoral”.

Y es que no solo es vergonzoso, sino a veces surrealista, ver en lo que se ha convertido la escena política nacional, con una oferta actoral de muy baja calidad y unos espectadores muy poco exigentes, que viven soñando con un “mesías”, pero terminan eligiendo a Herodes o a Pilatos.

Creo que la realidad política hondureña se resume fácilmente en la siguiente frase del dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht. “La crisis se produce cuando lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer”. Hermanos, aun en este contexto crítico, como hombres y mujeres de fe estamos llamados a conservar la paz y mantener viva la esperanza, como nos invita Jesús en el evangelio: “no pierdan la paz ni se acobarden”, (Jn 14,27). Que Dios guíe nuestros corazones, ilumine nuestras mentes y nos dé la paz para actuar según su voluntad.