Decenas de miles de personas marcharon pacíficamente ayer en el segundo día del paro nacional de trabajadores de 48 horas, al que se adhirieron estudiantes y profesores, luego de una madrugada cargada de violencia con centenares de detenidos.
La marcha se inscribe dentro de un ambiente de efervescencia social que ha puesto en jaque al gobierno del presidente Sebastián Piñera, obligado a reaccionar a un cúmulo de protestas que han sitiado las ciudades en las últimas semanas.
Ayer grupos de manifestantes, en su mayoría estudiantes y profesores, se reunieron en cuatro puntos de Santiago para converger sobre la céntrica Alameda, a unas dos cuadras del palacio gubernamental, fuertemente custodiado por fuerzas policiales.
La Policía cercó con vallas metálicas todo el perímetro que rodea la casa de Gobierno para evitar el avance de los manifestantes que copaban varias cuadras de la céntrica Alameda.
La marcha, convocada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la mayor central sindical del país, tuvo el carácter festivo de las convocadas en días pasados por los estudiantes, aunque con incidentes aislados, menos graves en todo caso que los de la noche del miércoles y madrugada de ayer, cargados de violencia.
“Hemos tenido una marcha que ha sido tranquila y ordenada, donde no hubo problemas mayores”, señaló el vocero del Ejecutivo, Andrés Chadwick.
Contradicciones
Esa declaración contrastó con la que hizo en la mañana el subsecretario Ubilla, quien sobre lo que ocurrió en la madrugada señaló que “el balance no es positivo.
Es un balance de violencia, donde grupos intentaron realmente afectar el orden público”. La protesta “es la respuesta del pueblo de Chile a los que les niegan sus derechos, a los que no quieren conversar. Ahora es el momento de ponernos a conversar de verdad o si no esto va a seguir”, aseguró el líder de la CUT, Arturo Martínez.
La jornada estuvo precedida de una violenta noche con enfrentamientos, saqueos y ataques a instituciones y el comercio, que se sumaron a las escaramuzas entre manifestantes y la policía que se registraron durante todo el miércoles, en especial en las afueras de sedes universitarias.