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Hondureños denuncian que los 'cazan” con pistolas eléctricas

Organizaciones por los derechos humanos y albergues para migrantes respaldan los testimonios sobre la brutalidad policial.

Palenque, México.

México lleva a cabo una persecución a los migrantes sin precedentes tras la crisis de los menores no acompañados. La implementación del plan “Frontera sur” ha desatado redadas en plena calle, detenciones intempestivas en hoteles y retenes en carreteras. En esta escalada de represión, el último capítulo sería el uso de pistolas eléctricas.

Wilmert muestra una cicatriz en la frente. Ahí, asegura este hondureño, fue donde agentes migratorios le dieron el último disparo con uno de esos aparatos dejándolo casi sin sentido. Si no fuera porque los habitantes de Palenque (Chiapas) empezaron a grabar con sus celulares cómo un agente le pateaba, probablemente su historia no habría sido denunciada.

“Casi me ahogaron, se pasaron. Me dieron muchos disparos con la pistola esa, al final no podía ni caminar y me echaron al suelo y me golpearon salvajemente”, explica este campesino de 35 años, que recibe el apoyo legal del albergue de migrantes de Palenque para solicitar una visa humanitaria por el delito que ha denunciado.



Jose Adán Martínez, otro hondureño de 20 años, también asegura que lo bajaron del tren con una pistola Taser antes de ser deportado por tercera vez, pero no lo denunció por miedo a represalias.

Desde la ONG Movimiento Migrante Mesoamericano, Rubén Figueroa asegura que han recabado “varios testimonios directos sobre el uso de pistolas eléctricas para la detención de migrantes en los últimos meses”. Sin embargo, el Instituto Nacional de Migración (INM) negó que sus agentes usen estas armas y dijo que “nunca se ha podido documentar” esta práctica denunciada por varios albergues.

“Es una cacería de migrantes. Ahorita lo vemos así”, sentencia la hermana Nelly, una de las fundadoras del albergue del migrante de Palenque.

Cambio de hábitos

Debido al incremento de los operativos, muchos migrantes han optado por hacer buena parte del camino a pie, exponiéndose todavía más a los asaltos, secuestros y violaciones del crimen organizado. Muchos de ellos duermen exhaustos al ras y acaban con los pies vendados y llenos de ampollas, como Luis Rivera, un joven de 24 años de San Pedro Sula que caminó 116 km en dos días.

“Rezándole a Dios estamos que nos agarre la migra y nos regrese”, pedía con el rostro deshecho en sudor el joven.

$!TO GO WITH AFP STORY BY CAROLA SOLEMexican Immigration Service agents detain migrants travelling on a train during an operation to stop illegal Central American migrants in the San Mateo community in Palenque, Chiapas State, Mexico, on June 20, 2015. Hundreds of Central American migrants arrive in Mexico on their way to the United States. AFP PHOTO/ALFREDO ESTRELLA