El terremoto que hizo temblar Haití el pasado 12 de enero no sólo provocó una gran catástrofe en el país, sino que marcó un antes y un después en la cooperación de la ayuda internacional y en el papel del gobierno haitiano, criticado muchas veces por corrupto y débil.
“Las Naciones Unidas, igual que el gobierno haitiano, fueron demasiado lentos en responder al terremoto”, explicó a DPA la experta política sobre Haití de la ong Oxfam, Alison Hayes.
“Tuvieron que pasar dos días para que hubiera una respuesta humanitaria”. Repetidamente, por su parte, las Naciones Unidas insistían ante las críticas sobre la coordinación que el terremoto de Haití “fue el reto más grande” que tuvo que afrontar la organización.
Oxfam, explicó Hayes, opera en Haití desde 1978. “Las ongs que estábamos aquí teníamos una buena coordinación con el gobierno haitiano”. “Lo que pasa ahora es que, con el terremoto, empezaron a llegar pequeñas ongs, algunas de ellas fundaciones privadas, que no tienen el mismo nivel de responsabilidad. Hay registradas unas mil ongs en Haití, algo que no es normal”, apuntó.
En este sentido, el ex presidente de Estados Unidos y enviado especial de la ONU a Haití, Bill Clinton, instó a las organizaciones en un encuentro sobre el país celebrado en Nueva York el pasado 25 de marzo a que se coordinaran entre ellas y con el gobierno haitiano en las tareas de asistencia y reconstrucción.
Según Clinton, Haití es el país del mundo que más ongs, tanto nacionales e internacionales, tiene per cápita. Además, el 65 por ciento de las contribuciones que llegan están gestionadas por las organizaciones no gubernamentales. “A las agencias del país llega más dinero de las ongs que del gobierno”, remarcó el ex mandatario, recordando la importancia del papel que tienen en el país caribeño.
“Sí -asintió Alison Hayes a DPA- las ongs tienen una enorme cantidad de dinero”. “En este sentido es muy importante que tanto las Naciones Unidas como ellas sean transparentes, que muestren a la gente de Haití qué se está haciendo con el dinero”.
Transparencia y responsabilidad es también lo que se pidió y a lo que se comprometieron tanto el gobierno de Haití como la comunidad internacional, en la conferencia de donantes para la reconstrucción del país celebrada en las Naciones Unidas el 31 de marzo.
Allí, los estados e instituciones, como el Banco Mundial (BM) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), dijeron que donarán una cantidad mucho mayor de los iniciales 3,900 millones de dólares que se pedían para cubrir una primera fase de reconstrucción por un período de 18 meses.
Los donantes ofrecieron 5,300 millones de dólares para 2010 y 2011 y un total de 9,900 millones de dólares a largo plazo para invertir en lo que se llama el “nuevo Haití”, un país transformado, diferente al que había antes del terremoto, cuando ya era el más pobre del continente americano.
En la conferencia, los donantes garantizaron además que se implicarán con el gobierno haitiano y asegurarán su liderazgo en la reconstrucción. “La comunidad internacional no estaba comprometida suficientemente con el gobierno haitiano”, dijo Hayes. “Porque lo veían demasiado débil”. “Ahora necesitamos que el gobierno deje de ser pasivo como de costumbre”.