París, Francia. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se pronunció sobre la situación que atraviesa Francia, donde se han registrado saqueos, enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, así como daños a establecimientos comerciales durante las protestas contra el alto costo de la vida.
A través de una publicación en su cuenta de X, el mandatario salvadoreño aseguró que, pese a las dificultades que enfrenta el país europeo, todavía tiene posibilidades de superar la crisis. Bukele destacó la importancia de Francia y sostuvo que su grandeza permanece, aunque necesita recuperar su estabilidad.
“He oído decir que Francia está acabada, que es demasiado tarde para salvarla”, escribió el gobernante al iniciar su mensaje, en el que posteriormente expresó su confianza en que la nación europea puede revertir la situación actual.
“Pero Francia sigue siendo igual de hermosa, incluso envidiable. Su grandeza no ha desaparecido, solo pide renacer”, manifestó Bukele, quien comparó el escenario francés con los problemas de seguridad que, según su planteamiento, El Salvador logró enfrentar en un periodo relativamente corto.
J’ai entendu dire que la France était finie, qu’il était trop tard pour la sauver.Mais la France est toujours aussi belle, enviable même. Sa grandeur n’a pas disparu, elle ne demande qu’à renaître.Nous avons surmonté en un an un problème cent fois plus grave, sans avoir les moyens dont dispose la France.La France pourrait y arriver en une semaine.
— Nayib Bukele (@nayibbukele) October 18, 2026
El presidente salvadoreño también aseguró que su país superó en un año un problema que calificó como cien veces más grave, pese a no contar con los recursos que tiene Francia. “Francia podría lograrlo en una semana”, concluyó en su publicación.
Las declaraciones se producen mientras París registra nuevos episodios de violencia vinculados con las manifestaciones contra el encarecimiento de la vida. Este domingo, varios individuos saquearon una tienda de ropa situada en la calle Beaurepaire, cerca de la plaza de la República, según imágenes difundidas por la cadena francesa BFMTV.
La zona ya había sido escenario de incidentes violentos el sábado, cuando también se reportaron saqueos en un supermercado y una farmacia, además de un incendio en un restaurante. Ante los nuevos disturbios, la Policía desplegó en la capital a la CRS 8, una unidad especializada en intervenciones frente a alteraciones del orden público.
La tensión aumentó después de que las autoridades intervinieran para dispersar una concentración no autorizada en la plaza de la República. Aunque los agentes utilizaron gases lacrimógenos y realizaron detenciones, algunos grupos se desplazaron hacia calles cercanas, donde se reportaron nuevos incidentes y el incendio de bicicletas de alquiler en el muelle de Valmy.
Los disturbios del domingo ocurrieron después de una jornada de protestas multitudinarias en distintas ciudades francesas. Según el balance provisional difundido tras las manifestaciones del sábado, las fuerzas de seguridad detuvieron a unas 2.000 personas y alrededor de 600 policías, gendarmes y bomberos resultaron heridos. Además, se informó de la muerte de una persona por paro cardiorrespiratorio, aunque las circunstancias no fueron precisadas.
En París, el Ministerio del Interior calculó que 110.000 personas participaron en la marcha del sábado, mientras que la cifra nacional ascendió a 550.000 manifestantes. Los organizadores, por su parte, estimaron que la participación superó las 800.000 personas en todo el país. La Federación del Comercio y de la Distribución advirtió que los daños ocasionados por el saqueo de unos 1.500 establecimientos podrían alcanzar cientos de millones de euros.
Ante la crisis, el presidente francés, Emmanuel Macron, tenía previsto dirigirse a la nación por televisión a las 20:00, hora local, después de reunirse con el primer ministro, Sébastien Lecornu, y otros funcionarios encargados de gestionar la situación. Mientras Francia enfrenta los efectos de las protestas y los disturbios, las palabras de Bukele ponen el foco en su propia experiencia de seguridad como referencia para defender que el país europeo todavía puede recuperar la estabilidad.