Las fuertes lluvias que desde hace casi dos meses se abaten sobre el estado brasileño de Santa Catarina arrojan un saldo provisorio de al menos 84 muertos y 54 mil evacuados y afectan particularmente a la turística ciudad de Blumenau.
El gobernador del estado de Santa Catarina, Luiz Henrique da Silveira, que el sábado decretó el estado de urgencia, declaró que ésta es 'la peor tragedia climática de la historia de la región', y dijo que las autoridades no saben con exactitud 'cuántas personas pueden haber desaparecido'.
Ayer, saqueos tuvieron lugar en supermercados y farmacias de la ciudad portuaria de Itajaï, según un responsable de bomberos, Samuel Martins.
Caótico
La región del valle de Itajaï, la más afectada, se convirtió en un verdadero mar de barro y las autoridades estiman que 1.5 millones de personas fueron afectadas de una u otra forma.
Aunque las aguas comienzan a bajar, casi 80% de la región sigue inundada. Ayer los servicios de defensa civil alertaron sobre 'riesgos de nuevos deslizamientos de terreno'.
Meteorología anuncia lluvias para el día de hoy.
El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva prometió enviar aviones de la Fuerza Aérea para encaminar la ayuda a los damnificados.
Las ciudades más afectadas de la zona son Ilhota, de 22 mil habitantes, donde 15 personas murieron por deslizamientos de terreno, y la vecina Blumenau, donde 13 personas fallecieron por la misma causa.
'Nos hará falta un año y medio o dos para reconstruir la infraestructura destruida. En el sur de la ciudad, todos los puentes cedieron', dijo el martes el alcalde de la turística Blumenau, Joao Paulo Kleinübing.
Crisis
'Esto es peor que en las grandes inundaciones de 1984, ya que nadie tuvo tiempo de prepararse.
La lluvia torrencial llegó de golpe', dijo James Locatelli, de 60 años, contactado vía telefónica desde Río de Janeiro.
Las lluvias dañaron una de las vías del gasoducto Brasil-Bolivia, dejando sin gas a una parte de Santa Catarina y del vecino estado de Rio Grande do Sul.
Rio Grande y el estado de Espiritu Santo fueron afectados por las lluvias, inundaciones y deslizamientos de terreno, pero de forma menos fuerte. AFP