Santa Cruz de Yojoa no solo ofrece al turista paisajes naturales, sino también una variedad de productos artesanales elaborados por los pobladores a lo largo de la carretera CA-5.
El movimiento comercial se observa desde la recta de Yojoa hasta el sector de El Bambú, donde han surgido nuevas inversiones en restaurantes y pequeños negocios, que se convierten en una parada obligatoria para los turistas.
Milton Leonel Ramos, propietario de artesanías “Mi Bella Palmera”, se dedica al negocio de productos artesanales desde hace 20 años, y de ese trabajo ha podido mantener a toda su familia.
“Mis ventas iniciaron con la elaboración de maceteras, pero con mi familia fuimos trabajando y ahora no solo vendemos productos elaborados por nosotros sino de otros lugares como Siguatepeque y Ojojona”, expresó Ramos.
En el negocio los turistas pueden apreciar productos como jarros, pozos de agua, maceteras, juegos de sillas, llaveros, centros de mesa, entre otros y para los que son amantes de las plantas, también se encuentra un vivero con diferente tipo de vegetación.
Lamentablemente los artesanos no están organizados y eso les impide obtener apoyo de autoridades.
Edras Corea, otro de los vendedores de la aldea Las Flores, se dedica a la carpintería y con la ayuda de otros jóvenes elaboran bancos para desayunadores, puertas y muebles. “Esperamos que para Navidad se incrementen las ventas, porque estos últimos meses han estado muy bajas”, aseguró Corea.
Saturnino Arita tiene 67 años y por un accidente que le dañó la columna, ahora se dedica a trabajar el tallado en madera; a pesar de todo el esfuerzo que pone al fabricar cada pieza, no ha podido superar su negocio.
“Los tallados los realizo a mano y utilizó un machete y cuchillo, porque las ganancias no me ajustan para comprar herramientas, pero así elaboro cisnes, garzas, gallinas, tucanes, tigres, sillas y mi especialidad que son los caballitos mecedores”, añadió Arita.
“Algunos días no vendo nada y así como saco mis animalitos en la mañana, también tengo que guardarlos por la noche, cuando logro vender algún caballito, solo me queda para los gastos de la casa, por lo que le pido a las autoridades o alguna institución que me ayuden a comprar herramientas”.
En los más de 13 kilómetros de El Bambú hasta el caso urbano Santa Cruz se pueden apreciar las ventas de piñas cultivadas en el lugar.