Policía Militar inicia operaciones en San Pedro Sula y Tegucigalpa

Este día han salido a las calles sampedranas y capitalinas los elementos de la Policía Militar de Orden Pública.

 Un miembro de la Policía Militar requisa a un grupo de mujeres hoy, lunes 14 de octubre de 2013, en la colonia La Pradera de Tegucigalpa (Honduras). EFE
Un miembro de la Policía Militar requisa a un grupo de mujeres hoy, lunes 14 de octubre de 2013, en la colonia La Pradera de Tegucigalpa (Honduras). EFE

San Pedro Sula, Honduras

Cuando se esperaba que el pasado 3 de octubre comenzara actividades la Policía Militar de Orden Pública (PMOP) de Honduras, ha sido hasta este lunes 14 de octubre que han salido a las calles los elementos de la policía recién creada.

La Policía Militar comenzó a operar en puntos estratégicos de San Pedro Sula, al norte de Honduras, así como en la capital hondureña, Tegucigalpa.

Desde las 6 de la mañana la PMOP se presentó en varias puntos de buses en el centro sampedrano y en la Central Metropolitana, donde han estado haciendo resgistros a diversas unidades de transporte. Por su parte en la capital, los operativos se realizan en el sector Flor del Campo.

El objetivo de salir a las calles es frenar la delincuencia común y el crimen organizado, informó el ministro de Defensa, Marlon Pascua.

El funcionario indicó a periodistas que los primeros efectivos de la Policía Militar salieron a cumplir su misión en Tegucigalpa y San Pedro Sula, las dos ciudades más importantes del país que registran altos índices de violencia.

En Tegucigalpa, los policías militares, provistos de armas automáticas y con el rostro cubierto, llegaron por sorpresa al barrio marginal Flor del Campo, donde, según denuncias de lugareños, operan pandilleros que tienen atemorizado al vecindario.

Uno de los jefes del grupo de policías militares dijo a la prensa que permanecerán en ese sitio durante varios días y pidió a los pobladores que denuncien a los delincuentes que operan en la zona.

Agregó que las acciones las coordinarán con la población y que una vez saneada la zona de delincuentes, la Policía Nacional y los vecinos coordinarán las acciones de seguridad en el barrio.

En San Pedro Sula, la nueva fuerza apareció en una zona comercial y prestando seguridad a los autobuses del transporte público.

Pascua indicó que la Policía Militar, que depende de la Secretaría (ministerio) de Defensa, extenderá progresivamente su labor a otras ciudades deHonduras.

El ministro señaló que unos 2.000 militares que desde el año pasado participan en una operación de seguridad en coordinación con la Policía Nacional, continuarán en las calles de Tegucigalpa y San Pedro Sula.

La Policía Militar de Orden Público, creada por el Parlamento de Honduras el 22 de agosto pasado, contará con unos 5.000 efectivos que fueron seleccionados del Ejército y entrenados para cumplir misiones de seguridad ciudadana.

Algunos sectores, incluidos políticos que buscan el poder en las elecciones generales del 24 de noviembre próximo, se oponen a la operación de la Policía Militar porque consideran que la seguridad ciudadana le corresponde a la Policía Nacional.

La Policía Nacional, integrada por unos 14.000 efectivos en un país de 8,5 millones de habitantes, está en proceso de depuración por múltiples denuncias de corrupción, narcotráfico y crímenes, entre otros delitos atribuidos a agentes y oficiales, a los que el presidente hondureño, Porfirio Lobo, define como "manzanas podridas".

La violencia en Honduras deja un promedio de 20 muertes diarias, según organismos de derechos humanos.

Otra fuerza para reducir la criminalidad en Honduras, denominada Tropa de Inteligencia y Grupos de Respuesta Especial de Seguridad (Tigres), dependiente de la Secretaría de Seguridad, iniciará operaciones en noviembre próximo.

Durante su campaña política, el presidente Lobo prometió a sus compatriotas dos cosas: trabajo y seguridad, pero a menos de cuatro meses de concluir su mandato de cuatro años, el 27 de enero de 2014, no ha cumplido con ninguna, aunque él dice que seguirá buscando reducir la violencia en lo que le resta de Gobierno.

La Prensa