08/01/2026
01:58 AM

Restaurada la Fortaleza de San Fernando en Omoa

La Fortaleza de San Fernando en Omoa está restaurada después de tres años que comenzaron las obras.

La Fortaleza de San Fernando en Omoa está restaurada después de tres años que comenzaron las obras en una de la más antiguas infraestructuras de Honduras e insignia del municipio de Omoa fundada el 18 de septiembre de 1759.

Irochka Alejandra Enamorado, encargada de la obra, dijo que la restauración inició el 2 de marzo de 2008 pero por varios inconvenientes, como el terremoto del pasado 28 de mayo del 2009, se interrumpieron los trabajos por un tiempo; finalmente se culminaron el pasado 6 de mayo.

Se restauraron las paredes, bóvedas, techo, terraza, se construyeron muros de contención, rampas para las personas discapacitadas, se sellaron las filtraciones, se limpió el moho y hongos de las paredes y techos entre otros trabajos.

El proyecto tuvo un costo de 23 millones de lempiras financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, por medio del Programa Nacional de Turismo Sostenible.

Promoción

La ministra de Turismo, Nelly Jerez, dijo ayer en la inauguración de las obras que el objetivo es contribuir a la conservación de esta edificación de gran valor histórico nacional y mantenerlo como uno de los atractivos de la zona para el turismo nacional e internacional.

Se busca incrementar el flujo de turismo y generar más ingresos al Instituto Hondureño de Antropología e Historia dependiente del Ministerio de Cultura.

El alcalde Ricardo Alvarado señaló que el valor que significa la monumental obra para el municipio es enorme.

“Nuestra visión es seguir vendiendo a Omoa como un municipio cien por ciento turístico, seguiremos apostándole para alcanzar el desarrollo de todas las comunidades”.

La Fortaleza de San Fernando comprende un área de 53 manzanas de terreno y consta de una plaza de armas de forma triangular, lo que la hace única en Centroamérica. También tiene 31 bóvedas, tres cuarteles, varias garitas y una rampa empedrada; los muros son de piedra de coral, piedra de canto rosado, mampostería y ladrillo.
Los encargados esperan que la afluencia aumente, como hace tiempo en donde llegaban mil al mes, ahora apenas llegan unas 50 personas.