05/01/2026
08:34 AM

Padre jordano llevará proyecto de paz a Roma

Sólo un hombre de excepcional humildad, clara visión e infinita fe en Dios ha logrado que jóvenes judíos y palestinos se despojen de diferencias.

Sólo un hombre de excepcional humildad, clara visión e infinita fe en Dios ha logrado que jóvenes judíos y palestinos se despojen de diferencias milenarias y se conviertan en amigos.

Carlos o Khalil Jaar no es hondureño, pero algunos de sus familiares radican en nuestro país, por lo que sus visitas desde Medio Oriente son frecuentes.

Este año viajó por un motivo muy especial. 'Es una ocasión casi única porque en 44 años es la primera vez que hermanos y hermanas nos encontramos juntos con mi mamá'.

Su reencuentro es único porque el padre Jaar a los 14 años escapó con su familia de Belén de la ofensiva israelí. Junto a sus parientes se instaló en Honduras, donde recibió asilo, pero volvió a Jerusalén para convertirse en sacerdote.

A lo largo de su vida, se ha convertido en la mano amiga de las víctimas de la guerra en Irak y en la única persona que ha logrado que jóvenes judíos y palestinos hagan a un lado las diferencias religiosas y políticas que hace miles de años mantienen en guerra a ambas naciones.

Mensajero de la paz

El padre Jaar ha dado asistencia humanitaria a refugiados sin hacer distinciones religiosas.

No le importa si los necesitados son kurdos, chiitas, suníes, musulmanes o cristianos.

Es miembro de la organización Mensajeros de la Paz, una ong española de la cual los Reyes de España son presidentes de honor.

'Tenemos mucho trabajo en Chile, Colombia, Venezuela, El Salvador y Medio Oriente. También estamos preparando algo en Honduras', dijo el padre.

En una entrevista concedida a LA PRENSA contó cómo, haciendo a un lado las dificultades, ha logrado cumplir su misión humanitaria en territorios plagados de violencia, dolor e injusticias.

¿Cómo es trabajar en un ambiente tan hostil?

Si uno no tiene carisma, no se puede trabajar. Por ejemplo, fui muchas veces a Irak, desde 1990 hasta 2005, hasta que terroristas me secuestraron. Fue la última vez que fui a Irak.

¿Cómo ocurrió el secuestro?

Tenemos una misión, llevar a los niños víctimas de la guerra en Irak a Madrid. Tenemos un acuerdo con el Hospital de La Paz en Barajas, Madrid. El día del secuestro iba por dos pequeños y me fui por la mañana a Bagdad. Después de dos horas de vuelo llegué al aeropuerto. Acababa de llegar cuando me secuestraron los bandidos.

¿Iba solo?

Iba solo porque mi viaje era de un día. Mi misión era llevar a dos niños y acompañarlos a Jordania y de ahí a Madrid. Me secuestraron ahí y fue una experiencia única en mi vida. Yo, que soy sacerdote, era incapaz de rezar. Tanto fue el miedo que tenía que no pude rezar. De vez en cuando los secuestradores afilaban el cuchillo cerca de mí para aterrorizarme.

¿Los secuestrados no sabían que usted era sacerdote?

No entienden qué es un sacerdote. Son musulmanes. Yo era incapaz de hablar, de rezar, de expresarme. Me decían: 'Con quién trabaja usted, quién lo mandó, para qué lo mandaron'. Al final les dije: 'Estoy aquí solamente para acompañar a los niños. Aquí tengo los dos boletos de esos niños; si no me creen, vayan al hospital y pregunten'.

Parece que se fueron y allí se aseguraron de que no tengo nada que ver con política. Estoy seguro de que es un milagro porque soy el único que fue secuestrado y liberado, gracias a esos dos niños.

¿Cuánto tiempo estuvo secuestrado?

Pasé secuestrado tres o cuatro días. Perdí la noción del tiempo porque tenía los ojos tapados y la noche y el día no se sienten.

Era incapaz de rezar. Yo que soy sacerdote y que enseño a la gente a rezar en momentos difíciles. Pero hubo un momento en que sentí un nudo en la garganta y le dije a Dios: 'Mira, me han dicho que eres el Todopoderoso, pero hasta este momento nunca experimenté qué es el Todopoderoso. Si estoy aquí es para usted, halle un modo de sacarme de aquí'.

¿Cómo ocurrió la liberación?

Ellos -los secuestradores-, como me tenían con los ojos vendados, me decían que tenían que esperar al príncipe del grupo. 'Él va a dar la orden de matarlo', me dijo.

Sin más, vino un viejo a ofrecerme comida. Yo no tenía ganas de comer, quién puede tener ganas de comer en esa situación, y me dijo: 'Si no comes, no vas a regresar a tu casa'. En ese momento sentí alivio. Comí y bebí agua que tenía un olor horrible. Luego me llevaron en un taxi y frente a una mezquita me dijeron: 'Bájate del carro, camina recto y no mires para atrás'. Ése fue mi último día en Irak.

Tras la liberación, ¿quién lo asistió?

Fui directamente al hospital de monjas que tenemos en Bagdad. Es el único que funciona hasta ahora. Cuando llegué me dijeron: 'Padre, dónde estaba, lo estamos esperando hace días'. Nadie sabía lo que había sucedido. Ésa fue la experiencia más dura de mi vida. Ya no puedo ir más a Bagdad.

¿No va por seguridad o por temor?

Primero, el gobierno de Jordania no permite a los jordanos ir por seguridad. Segundo, Bagdad es un relajo total. Tengo bajo mi responsabilidad 1,600 familias iraquíes refugiadas a las que tengo que dar al mes, o a la semana, comida y asistencia, y educación a los niños.

¿Son familias completas?

No. Nunca se puede hallar una familia completa en Bagdad. Bagdad es un desastre.

¿Hay muchos niños huérfanos?

Sí, y viudas... cuántas. Todos piensan que porque soy sacerdote me ocupo sólo de cristianos, pero no. A mi casa llegan todos los que necesitan ayuda.

¿Usted se identifica como sacerdote católico?

Hay de todo, católicos, ortodoxos. Soy sacerdote católico, pero no me identifico como tal. Soy un sacerdote y punto. Por eso cuando viene uno de otra confesión no se siente extranjero. Cuando recibo a la gente, acostumbro rezar una plegaria de dos o tres minutos, pero en general. Así que el musulmán, el kurdo, el cristiano, cada quien puede sentirse en su casa.

¿Cuándo terminará la violencia en Irak? El presidente electo de EUA, Barack Obama, afirma que sacará a sus tropas de ese país.

Antes de las elecciones en EUA, CNN y Catholic News Service vinieron a Jordania para hacer entrevistas. Preguntaron qué pensaba de los candidatos Barack Obama y John McCain. A muchos les preguntaron, pero cuando me entrevistaron dije que con Obama para mí es lo mismo. Necesitamos a un hombre fuerte que pueda hacer la diferencia en la situación de Irak.

Soy de origen palestino, pero puedo entender la necesidad de seguridad de Israel. Tienen derecho de vivir tranquilos, pero como palestino digo que los palestinos necesitan un poco más de justicia. No me pongo de este lado ni del otro. Como padre, los quiero a todos, los ayudo a todos y quisiera un día ver un Presidente fuerte, independiente, que pueda hacer algo en la política.

¿Sería seguro para los iraquíes que EUA sacara sus fuerzas armadas?

Tenemos que ser prácticos en la vida. Si América ahora se retira de Bagdad sería peor porque cuando entraron destruyeron todo: la policía, la armada, todo.

Si se retiran será peor. Si los americanos tienen la intención verdadera de retirarse, tienen el deber de organizar el país y salir poco a poco. Si no habría caos total y guerra civil.

¿Irak puede aspirar a tener paz algún día?

Según lo que veo, de aquí a 20 años no vamos a tener paz. Los americanos no creen en nadie, no confían en nadie. Piensan que lo saben todo, pero tienen que consultar a la gente que vive ahí, discutir, platicar con las personas. Para mí, el que dice saberlo todo es gente peligrosa.

¿Cree que algún día pueda haber paz entre palestinos y judíos?

Desde el año 2000 tengo un proyecto muy especial entre Elat, ciudad de Israel, y Ajtaba, ciudad de Jordania. Fui párroco de las dos ciudades.

Allí empecé un proyecto de educación por la paz. Por este proyecto tengo cada mes dos reuniones, una vez en Jordania donde invitamos a jóvenes israelíes y otra reunión en Israel, adonde acuden jóvenes jordanos. Al principio era muy difícil. Nadie quería ayudar, nadie creía en eso. Ocho años después, el ministro de Educación de Israel vino para investigar nuestro programa. Tengo un video grabado por la televisión suiza en que el ministro dice: 'Padre, lo que estas haciendo tú, ni políticos, ni militares son capaces de hacerlo. Vaya adelante, que nosotros le vamos ayudar'. Ahora tengo una carta del gobierno de Israel y otra del gobierno jordano en las que le dan apoyo a mi trabajo.

¿En qué consiste su proyecto?

Se basa en tres puntos. Uno: estamos cansados de la guerra. Dos: tenemos que vivir juntos y tres: tenemos que educar a la nueva generación para que aprendan a respetarse unos a otros, cooperar y vivir juntos.

Hasta ahora, más de 5 mil personas apoyan este proyecto.

Hasta ahora nadie ha logrado hermanar a israelíes y palestinos. ¿Es posible lograr la paz con un proyecto como el suyo?

Sí es posible por la vía de la educación. Lástima que los palestinos y los israelíes estén educando a sus hijos con la idea de que el otro es 'mi enemigo'. Así nunca vamos a terminar. El ciclo de la violencia va creciendo. Necesitamos que alguien interfiera en este movimiento de violencia. Gracias a Dios, por ahora mi proyecto va para adelante.

¿Su proyecto se está expandiendo para hebreos y árabes que no están en Oriente Medio?

La comunidad europea está segura de que este proyecto funcionó. El año pasado nos dieron medio millón de euros para apoyar las actividades de este proyecto. Necesitamos muchos dinero para el visado, el transporte, las actividades y los campos de verano.

¿En esos encuentros conviven jóvenes judíos y palestinos?

Sí; incluso sus familias vienen a ver qué pasa porque sus hijos llegan despojados de odios y de las ideas políticas de la guerra.

¿A israelitas y palestinos el odio no les permite ni siquiera intercambiar un saludo o una plática?

Así es. Por eso digo que por medio de la educación podemos cambiar nuestra historia, nuestro país y nuestro futuro.

Tenemos años, años de odio, de guerra. Es como el perro y el gato, nunca se han soportado, pero somos seres humanos. Dios nos creó a su imagen, es decir, sólo el hombre tiene un corazón para amar, un cerebro para pensar. Por qué no pensar entonces. Con la guerra ya estamos cansados. No logramos hacer nada. Vamos a probar la paz.

El gobierno de Israel me ha autorizado visados para niños y sus familiares gratis para apoyar este proyecto.

En mayo de 2009 vamos a concluir este proyecto en El Vaticano. El Papa estará allí para darnos apoyo internacional.

¿Cómo será la humanidad en unos 20 años si su proyecto sigue creciendo?

Vamos a crear el paraíso en esta tierra. En el fondo de cada problema está el egoísmo. El hombre lo quiere todo para él, pero al compartir con los demás puede experimentar un nuevo modo de vivir. Compartir es vivir mejor.

Se trata de ser más o menos religiosos o más amigos, más humanos.

Tengo la misión de vivir como Jesús me enseñó: amar a los demás, primero a los enemigos más que a los cercanos. Porque si amas a los que te aman, de qué sirve. Un verdadero cristiano tiene que ser para todos.

¿Qué mensaje mandaría a los hondureños de ascendencia judía y palestina?

Que traten, ya que están fuera del lugar del conflicto, de convivir, cooperar juntos y dar un buen ejemplo a los que viven todavía allá. Hay campo para todos; si no hay campo en la tierra, hay espacio en el corazón.

Mensajeros de la Paz y su ejemplar misión en todo el mundo

La Asociación Mensajeros de la Paz fue fundada en 1962 por el padre Ángel García Rodríguez. Es una organización no gubernamental declarada de utilidad pública y de ámbito nacional e internacional.

Ha recibido entre otros galardones el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

La principal actividad en sus inicios fue la creación de hogares funcionales para acoger a niños y jóvenes privados de ambiente familiar o en situación de abandono, proporcionándoles el medio más parecido al de una familia, en el que desarrollan su vida y formación integral de un modo eficaz, garantizando su presencia en la sociedad sin discriminación y sin marginación. Con el paso de los años, Mensajeros de la Paz ha ampliado sus actividades a otros sectores sociales desprotegidos: las mujeres víctimas de violencia doméstica, los discapacitados físicos y psíquicos y las personas mayores que viven en soledad, abandono o indigencia y en el caso de países de Medio Oriente, como Jordania, a refugiados y víctimas de la guerra. Mensajeros del Paz es una gran familia formada por 45 mil 700 niños y jóvenes que han pasado por las numerosas casas de familia, 8 mil 100 personas mayores atendidas en residencias y centros y 3 mil 600 voluntarios repartidos en distintos países. Además de 2 mil 650 trabajadores de los cuales el 92% son mujeres, 7 millones 500 mil llamadas de ancianos atendidas a través del Teléfono Dorado para paliar su soledad y 32 mil 700 colaboradores.

Mensajeros de la Paz trabaja directamente o en colaboración con organizaciones locales en programas sociales, de cooperación para el desarrollo, asistencia social o ayuda humanitaria que se desarrollan en 36 países: Afganistán, Argentina, Bélgica, Benín, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa de Marfil, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Honduras, Irán, Irak, Italia, Jordania, Kenia, Kosovo, Líbano, Marruecos, México, Mozambique, Níger, Panamá, Paraguay, Perú, Sri Lanka, Sudáfrica, Tanzania, Uganda, Uruguay y Venezuela.

'Un día, una joven palestina no estaba de acuerdo con el encuentro con un muchacho de Israel. Luego de convivir, me pidió más tiempo para estar con ellos porque comprendió que tenían mucho en común'.

'Cuando me consultaron qué opinaba sobre Obama y McCain, dije que, independientemente del que ganara la presidencia de EUA, en Medio Oriente todo sería lo mismo. Necesitamos primero ver qué va a hacer'.

  • A los iraquíes en asilo no se les permite trabajar y muchos ni siquiera tienen visados legales. Los llaman parias.
  • El padre Jaar es el párroco de la iglesia Nuestra Señora de Nazaret, en Amán, Jordania.
  • Más de un millón de refugiados reciben asilo en Jordania. En Siria, país vecino, hay otro millón de exiliados.