Tegucigalpa, Honduras.
“¿Cuál es el brinco?” “Ahí está el documento, entonces en esto no hay nada oscuro y quien quiera hacer escándalos es sencillamente por ignorancia o perversidad, la ley no se modifica y más bien ha sido admirada por otros países”.
Así contestó el presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva a quienes han hecho señalamientos por las modificaciones que sufrió la Ley de Financiamiento, Transparencia y Fiscalización a Partidos Políticos y Candidatos, más conocida como Ley de Política Limpia. Oliva aclaró que ningún concesionario puede aportar a las campañas políticas.
El alto funcionario mandó hace tres días una carta al presidente pro témpore del Grupo de Seguimiento a la Declaración de Estocolmo (G-16), Pierre-Christian Soccoja, en la que explica que no podrán ser aportantes de los institutos políticos concesionarios de carreteras, puertos, aeropuertos o cualquier otro proyecto de gran envergadura.
La misiva es en respuesta a la preocupación manifiesta de este organismo internacional en cuanto a cambios que sufrieron algunos artículos de esta normativa, los cuales fueron enmendados a través de una fe de erratas.
No obstante, subraya que “se dejó abierto que un concesionario de servicios que son propiedad del Estado, como rutas de buses o taxis, o señales que utilizan los canales de televisión o emisoras de radio, sí puedan aportar a los partidos”.
“En esa ley se estableció un techo de ocho millones de lempiras como el máximo aporte que una empresa pueda dar a un partido político, es decir, no importa qué tan grande sea una empresa, ahora ya no podrá hacer donaciones que superen esta cantidad y deberá quedar registrado”, añade la carta.
“¿Cuál es el brinco?” “Ahí está el documento, entonces en esto no hay nada oscuro y quien quiera hacer escándalos es sencillamente por ignorancia o perversidad, la ley no se modifica y más bien ha sido admirada por otros países”.
Así contestó el presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva a quienes han hecho señalamientos por las modificaciones que sufrió la Ley de Financiamiento, Transparencia y Fiscalización a Partidos Políticos y Candidatos, más conocida como Ley de Política Limpia. Oliva aclaró que ningún concesionario puede aportar a las campañas políticas.
El alto funcionario mandó hace tres días una carta al presidente pro témpore del Grupo de Seguimiento a la Declaración de Estocolmo (G-16), Pierre-Christian Soccoja, en la que explica que no podrán ser aportantes de los institutos políticos concesionarios de carreteras, puertos, aeropuertos o cualquier otro proyecto de gran envergadura.
La misiva es en respuesta a la preocupación manifiesta de este organismo internacional en cuanto a cambios que sufrieron algunos artículos de esta normativa, los cuales fueron enmendados a través de una fe de erratas.
No obstante, subraya que “se dejó abierto que un concesionario de servicios que son propiedad del Estado, como rutas de buses o taxis, o señales que utilizan los canales de televisión o emisoras de radio, sí puedan aportar a los partidos”.
“En esa ley se estableció un techo de ocho millones de lempiras como el máximo aporte que una empresa pueda dar a un partido político, es decir, no importa qué tan grande sea una empresa, ahora ya no podrá hacer donaciones que superen esta cantidad y deberá quedar registrado”, añade la carta.