Los precios accesibles y el anuncio de que estaban listos fueron suficientes para que miles de personas se dieran cita en el zoológico Joya Grande.
Para el pesar de la mayoría de visitantes, que no llevó agua o algo para comer, atendiendo las instrucciones de la campaña montada en redes sociales por la Oficina Administradora de Bienes Incautados (Oabi), a cargo del recinto, la jornada terminó tan rápido como cuando comenzó a apretar el hambre y sofocar el calor.

Los que llegaron desayunados y muy temprano no tuvieron problema, el recorrido para conocer los hermosos especímenes de la naturaleza fue valioso y valió la experiencia.
Para los que llegaron después de las 10:00 am esperando poder almorzar en el lugar, el chasco fue enorme. El área de restaurante rápidamente se quedó sin agua o refrescos, y los que tenían, se vendían calientes. No hubo venta de comida caliente. Aunque algunas de las estatales y emprendedores tenían algunos “snacks” para paliar la situación, lo que ofrecían no bastó.

Lo que sí resaltaron visitantes como Pamela Turcios, su esposo José López y sus dos pequeños es el buen aspecto de los animales. Las jaulas de los rumiantes como los búfalos y los ñu, así como de los cerdos salvajes, se apreciaban limpias, así como los animales.
Lo mismo sucedió con el área de los felinos. A los leones y los tigres ya no se les ven las costillas, su piel y pelaje tienen excelente aspecto y se ven cómodos en los espacios donde tienen agua que los refresca. Aunque el asedio de las personas que luchan por tomarles fotos no les afecta, las altas temperaturas sí, y se nota por el estruendo de sus rugidos y por su ir y venir desesperado, en muchas ocasiones.
