08/01/2026
09:11 AM

La odisea del concierto cubano de Juanes

El concierto de Juanes en Cuba calentó la polémica histórica del exilio con el régimen de la isla, movilizó a la opinión pública internacional y a varios famosos.

Previsto para el 20 de septiembre en la Plaza de la Revolución de La Habana, el concierto calentó la polémica histórica del exilio con el régimen de la isla, movilizó a la opinión pública internacional y a varios famosos, y puso a Juanes contra las cuerdas con acusaciones y presiones de todo tipo.

El intérprete de “La camisa negra” ha insistido en que se trata de un show completamente “blanco” y sin vínculos con ningún gobierno, pero su iniciativa quedó atrapada en la dinámica política que durante los últimos 50 años ha manejado las vidas de los cubanos dentro y fuera de la isla.

Grupos del exilio, fundamentalmente de Miami, lo acusaron de ponerse una camisa “roja” por querer actuar en la Cuba de los hermanos Fidel y Raúl Castro, destruyeron sus discos y amenazaron a su familia para obligarlo a desistir. En la isla, los principales medios oficiales han guardado silencio, pero disidentes y músicos se han pronunciado, mientras que los cubanos de a pie esperan ilusionados por un concierto que por primera vez les permitirá ver a populares figuras internacionales en carne y hueso.

Aunque buena parte de los invitados iniciales se salió del proyecto, el español Miguel Bosé y la puertorriqueña Olga Tañón confirmaron su actuación y Juanes ha asegurado que el show no se cancelará.

Cuba: el escenario minado

Juanes visitó Cuba en junio y fue visto por las calles de La Habana, donde firmó autógrafos y se tomó fotos durante una breve estancia.
Después se supo que se había reunido con funcionarios del sector cultural y con músicos, como el cantautor Silvio Rodríguez, para organizar un concierto por la paz similar al que realizó en 2008 en la frontera colombo-venezolana.

Aquel espectáculo congregó a más de 100 mil personas y reunió a Bosé, Carlos Vives, al ecuatoriano Juan Fernando Velasco, Ricardo Montaner, Alejandro Sanz y Juan Luis Guerra.

Con ese éxito artístico y mediático a su favor, Juanes le vendió la idea a las autoridades cubanas días después de haberse entrevistado en Washington con la secretaria de Estado de EUA, Hillary Clinton.

Cuba aceptó realizar el show en la Plaza de la Revolución de La Habana, el escenario de las multitudinarias concentraciones convocadas por Fidel Castro en las últimas décadas, y donde Juanes podría reunir a más de 600 mil personas, según estimados.

El 5 de agosto la prensa cubana anunció el concierto y adelantó que el colombiano, ganador de cinco Grammys Latinos en 2008, había invitado a Silvio Rodríguez, Amaury Pérez y a la orquesta Los Van Van. Entre las figuras internacionales, se mencionaron los nombres de Vives, Velasco, Bosé, Enrique Iglesias y Luis Fonsi.

Ese mismo día, pero desde Miami, varias organizaciones anticastristas repudiaron la iniciativa y acusaron a Juanes de “cómplice” del régimen, bajo el argumento de que la isla necesitaba “libertad y democracia” y no un concierto “apolítico” que no denunciara la opresión en Cuba.

Desde entonces la escalada de críticas, réplicas, artículos de prensa y pronunciamientos del propio Juanes en su página en Twitter comenzó a subir de tono.

Uno de los grupos de Miami hizo añicos varios cd del músico en plena calle, rodeados por pancartas con lemas “Juanes, los guerrilleros sin fronteras”, “Juanes, Olga Tañón y Miguel Bosé, traidores” y “Juanes, amigo de los asesinos Castro”.

En un abrir y cerrar de ojos, Cuba se convirtió en un escenario minado para la iniciativa por la paz de Juanes, quien terminó visitando el Departamento de la Policía en el condado de Miami-Dade para denunciar que había recibido varios mensajes anónimos con amenazas. A pesar de la presión, la estrella del pop ratificó que no cancelaría el concierto, pero su lista de invitados empezó a hacerse más corta.

Todos opinan

Varios de los artistas invitados inicialmente declinaron la idea de viajar a La Habana.

Al parecer, Tañón y Bosé son las únicas confirmaciones seguras, aunque en los últimos días también se han manejado nombres como los de Julieta Venegas, Víctor Manuel y Calle 13.

Sin embargo, la lista grande es la de los famosos que en las últimas semanas han opinado sobre la polémica, con nombres que van desde Gloria Estefan hasta Julio Iglesias. En opinión de Estefan, Juanes actúa de “buena fe y como persona libre”, pero ha dicho que le dolería cantar en un lugar e irse de allí sabiendo que la gente se queda “pasando tragedias y dificultades”.

Iglesias aseguró que la intención del músico es “cantar en Cuba y nada más”, pues su concierto “no tiene ninguna relación con la política y así tiene que ser interpretado”. El panameño Rubén Blades y el cubano Willy Chirino también apoyaron a Juanes, pero el último subrayó que el colombiano debe entender que siendo Cuba un país que ha sobrevivido a la “peor y más larga dictadura en la historia de este hemisferio” es imposible obviar la política.

En Miami, el saxofonista Paquito D’Rivera calificó de “absurdo y risible” el concierto, mientras que la española Buika señaló que Juanes debía ir a Cuba “a cantar por todo” y a divertir a la gente.

Expectativas en la isla

Acusados por parte del exilio de ser “cantantes del régimen”, los invitados cubanos de Juanes también empezaron a pronunciarse desde La Habana.

Silvio Rodríguez, figura insigne del movimiento de la nueva trova cubana, indicó que el concierto podría convertirse en “un fuerte mensaje de voluntad de paz” entre la isla y Estados Unidos.

Jorge Perugorría, el actor cubano más internacional, calificó de “absurdo” el rechazo al espectáculo, y el ministro de Cultura, Abel Prieto, rompió el silencio oficial y dijo que eran vergonzosas y lamentables las amenazas de muerte recibidas por Juanes.

Si desde Miami se utilizó el concierto como una nueva bandera contra el gobierno cubano, la disidencia de la isla abrazó la causa como un símbolo de “reconciliación” y “nuevos tiempos”.