21/05/2024
04:17 AM

Ingrid Elvir, la capitalina que le pone el sabor hondureño a las reuniones en Taiwán

La hondureña sacó una maestría en ese país y ahora busca destacar como profesional en esa sociedad.

San Pedro Sula, Honduras.

Cuando Ingrid Elvir (de 28 años) partió con una beca rumbo a Taiwán, con la idea de prepararse académicamente en una prestigiosa universidad, nunca imaginó el vuelco que esta experiencia le daría a su vida.

La realización de un sueño de estudiante culminó con éxitos, abriéndole así una serie de oportunidades laborales y una cadena de experiencias enriquecedoras.

“Esta oportunidad nació después de varios intentos aplicando por una beca de estudios, mi ilusión siempre fue prepararme en el extranjero, algo que por mis bajos recursos no podía costear. Llegué a este país (Taiwán) en septiembre de 2014 a sacar una maestría en Administración de Negocios Internacionales y Manejo de Tecnología, la cual concluí al graduarme en el 2016”, dijo Elvir.

Foto: La Prensa

Ingrid estudió una maestría en Administración de Negocios Internacionales y Manejo de Tecnología.
Su experiencia en Taiwán le ha permitido compartir lo bello que es Honduras. En el país asiático vive pláticas interminables con sus amistades y clientes taiwaneses, las cuales siempre son acompañadas con la sabrosa gastronomía hondureña.

- Oportunidades -

Los hondureños que gozan de becas en Taiwán reciben la oportunidad de enrolarse en las más prestigiosas universidades y, según nos expresó Ingrid, estas oportunidades son bien aprovechadas por el reducido grupo que se hace acreedor a las mismas.

“A nuestro país anualmente se le proporcionan un número que anda entre 25-30 becas; en mi promoción viajé con un total de 25 estudiantes, aunque en la universidad donde fui admitida, tan solo éramos 3 hondureños.

Foto: La Prensa

Ingrid emprendió su propio negocio.
De esa generación solo un joven que atravesó ciertos problemas perdió su beca y no concluyó sus estudios, el resto de nosotros logró graduarse. Creo que es algo muy positivo ya que mantenemos las puertas abiertas para que otros jóvenes puedan llegar a prepararse”, enfatizó la hondureña.

¿Cuáles son los planes ahora que terminó sus estudios?

Particularmente deseo continuar aquí. Al graduarme deseaba buscar trabajo, pero la barrera del idioma lo hacía imposible, especialmente en el área del marketing; ante la necesidad de hablar el idioma empecé a ahorrar para estudiarlo y en otra universidad empecé a estudiar chino/mandarín, al cabo de un año aprendí a hablarlo y con ello recibí mi primera oportunidad laboral.

¿Cuáles han sido las mayores dificultades que ha enfrentado en esta aventura asiática?

Lo más difícil que uno encuentra de entrada es la barrera del idioma; el verte incapacitado de comunicarte es lo que más te impacta. La religión ha sido algo muy complicado; recuerdo que un 24 de diciembre a las 9:00 pm, estaba en un salón recibiendo clases, cuando en ese momento si estuviera en Honduras estuviera en misa, es otro mundo y toca adaptarse.

Foto: La Prensa

Baleadas, semitas y rompopo ha dado a probar a los taiwaneses.
Pese a los 14,767 kilómetros que separan a Honduras de Taiwán, los hondureños han buscado la manera de mantener viva la cultura, la música, el idioma, la camaradería, la alegría que les caracteriza y su gastronomía son cosas que Ingrid aprendió a valorar aún más, al igual que sus paisanos que hicieron una vida en esta multicultural isla.

¿Cómo hacen para reunirse con otros hondureños y disfrutar un rato ameno?

Existe una organización que nos reúne; se llama “Asociación de Hondureños Viviendo en Taiwán”, la Embajada hace muchos eventos culturales, le dan la recepción a estudiantes que llegan por primera vez, realizamos un banquete de Navidad, una empresa nos realiza una fiesta de Año Nuevo; es una linda experiencia el reencontrase con gente como uno, el escuchar nuestro idioma, modismos nos llena de mucha satisfacción.

- Recuerdo culinario -

En estas tan gustadas reuniones la presencia de Ingrid se ha vuelto indispensable. Su calidad en la cocina en la cual, con condimentos hondureños, prepara cada una de las comidas típicas del país, se ha convertido en uno de los focos centrales, no solo para los connacionales, sino también para los amigos taiwaneses e internacionales que comparte con la legión catracha de estudiantes y trabajadores.

Foto: La Prensa

Los medios taiwaneses le han hecho entrevistas a la hondureña.
“La aceptación de nuestra cocina ha sido espectacular. Al principio me daba algo de temor, pero a los taiwaneses les encantaron las baleadas; les causaba sorpresa cómo las comemos, porque ellos se comen los frijoles dulces como si fuera un postre, las probaron y las empezaron a comprar de inmediato; les encantó y ya me estaban pidiendo la receta”, confesó con mucha alegría la capitalina.

¿Qué es lo más bonito que ha encontrado en su estadía en Taiwán?

Lo más lindo de todo esto fue la oportunidad de mostrarle a mucha gente que Honduras no es lo que ellos creen; les demostré que estaban equivocados sobre nuestro país. A través de mis experiencias les comento como era mi vida allá y por qué amo tanto mi tierra. Les cuento historias de nuestra cultura, gastronomía, les hablo de los mayas, y aunque las noticias me contradigan, yo les hablo de todo lo bueno que tenemos para dar.

Foto: La Prensa