Nunca ha perdido la fe en aquellos en quienes nadie cree. Incluso tras los episodios más violentos de las pandillas, monseñor Rómulo Emiliani estuvo ahí para extenderles la mano una y otra vez y ser el mediador entre ellos, las autoridades y la sociedad.
El pasado martes lo hizo de nuevo cuando las maras anunciaron un proceso de paz con la población y el Gobierno.
Un día después de la declaración de las pandillas, el obispo de la Iglesia Católica habló con Diario LA PRENSA para develar detalles del pacto, cómo se logró hacerlo, quiénes fueron las piezas claves y saber cómo han reaccionado los líderes de las maras en los días después de la declaratoria que hicieron.
-¿Desde cuándo se trabajó para que las pandillas dieran el primer paso en el proceso de paz?
El trabajo con las pandillas lleva más de 10 años, con muchos altibajos, fracasos, frustraciones y muchas muertes, pero en los últimos dos años algo cambió. Parece que todos hemos experimentado un nuevo impulso. Creo que es obra del Espíritu Santo y poco a poco se fueron logrando cosas porque ellos mismos se han ido dado cuenta de que sus acciones no los llevaban más que al presidio o a la muerte y quisieron tomar conciencia por ellos y por sus hijos, pues quieren que tengan un mejor futuro en la sociedad. La decisión fue tomada por ellos. Tomaron la iniciativa. No fue nadie más, ellos lo decidieron.
-¿Cuándo le dijeron ellos (líderes de pandillas) que querían iniciar un proceso de paz?
Dijeron: “Alto ya. Queremos cambiar, queremos mejorar, queremos algo mejor para nosotros, para la sociedad y para nuestros niños”. Es un proceso complicado. No recuerdo exactamente el día ni la hora, pero hace un tiempo están hablando de esto. Al fin se decidieron y fueron con todo a dar esta declaración. Yo estoy muy emocionado por todo esto.
-No hubo pacto entre pandillas, pero dieron su declaración de tregua el mismo día y, aunque separados, lo hicieron ambos grupos desde el penal de San Pedro Sula. ¿Cómo se logró esto?
Eso sí fue algo que tuve que coordinar. Esa parte me tocó a mí porque quería que se hiciera algo organizado y se viera que todos quieren el cambio, pero repito y recalco que la decisión de iniciar el proceso de paz fue tomada por ellos y solo ellos.
-¿Sueña con una tregua entre pandillas en Honduras?
Es un proceso lento, largo, complicado. Ahora mismo no hay pacto entre ellos, pero hay que tener paciencia. Por ahora lo importante es su declaración de ayer, que es algo impactante y emociona cómo ocurrió.
-¿Puede ser el inicio del fin de la violencia en Honduras?
Es el inicio, pero debemos tener claro que las pandillas no causan toda la violencia en el país. Sin duda, el acuerdo bajará los índices, pero hay otros factores ajenos a ellos que generan derramamiento de sangre y se debe trabajar en resolverlos también.
-¿Ya tiene una reunión programada con el Gobierno para abordar este tema?
Todavía no tenemos la fecha, pero pronto me reuniré con autoridades del Gobierno.
-¿Ha vuelto a comunicarse con los líderes de las pandillas? Si es así, ¿qué le dijeron sobre todo lo que ha pasado?
Conversé con ellos un día después de la declaración que dieron y están contentos, satisfechos, porque se hicieron escuchar de la sociedad, se sienten más comprendidos por la gente y están dispuestos a perseverar en el compromiso que hicieron. Hablé con ellos un día después y me confirmaron que cumplirán.
“Apoyamos el proceso”: Pascua
Marlon Pascua, titular de la Secretaría de Defensa, expresó que el inicio del proceso podría ser un paso importante para alcanzar la paz.
“Aplaudimos la labor de monseñor Rómulo Emiliani. Esperamos que él pueda lograr ese trabajo que está haciendo. Estamos acompañando con nuestro sentimiento, con todo lo que podamos hacer. Con mucho gusto lo estamos apoyando porque es una gran labor. Ojalá estos jóvenes depusieran la actitud de violencia y no siguieran con esto”, expresó Pascua.
Julieta Castellanos, rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah), indicó que se debe evaluar bien la situación con las pandillas.
“No sabemos qué están pidiendo los pandilleros, si a un caso la decisión de ellos fuera no agredir a terceros, lo que no puede aceptarse es que pidan algo a cambio para no cometer delitos, porque eso sería impunidad”.