'Estoy muy feliz en este lugar, ya no me duele la cabeza y ya tengo muchos amigos, ellos me ayudan a vestirme, me amarran mis zapatos y me ayudan a que no me tropiece', dijo el pequeño Franklin.
Aunque su estado de salud es estable, los representantes de la Fiscalía de la Niñez lo trasladaron del hospital Mario Rivas al hogar Nueva Esperanza, donde permanecerá mientras las autoridades logran conseguirle una familia solidaria.
Cuidado
Los miembros de la casa hogar ahora tienen la responsabilidad de brindarle una asistencia personalizada debido a la cirugía de cerebro a la que fue sometido. 'Franklin cuenta con una enfermera permanente por lo que sus medicamentos son suministrados a la hora y la alimentación que se le proporciona es balanceada', dijo Allan Pozas, procurador de la institución. El representante añadió que a pesar de que el niño quedó ciego éste muestra una actitud positiva, alegre, buen apetito y grandes deseos de aprender cosas nuevas. 'Por ratos recuerda lo que sucedió aquella noche. Él manifiesta que es de Corquín, Copán, y pregunta en repetidas ocasiones por una señora apodada La Vieja, resaltó Pozas, quien además agregó que Franklin necesita alimentos, ropa y sobre todo la generosidad de personas que quieran ser su familia solidaria.
'Los sampedranos que deseen ayudarlo pueden abocarse a esta oficina o llamar al 547-3692.', recalcó. El pequeño recibió tres balazos en su cabeza hace cuatro meses y fue llevado al hospital Rivas, donde los médicos le practicaron cuatro cirugías. Los especialistas lo bautizaron con el nombre de Franklin, pues su procedencia es desconocida. Él era un niño indigente que ahora anda por los 12 años de edad. Los galenos lo consideran un milagro divino.
'Quiero ropa, juguetes, muchas galletas y jugos. Aquí paso muy feliz. Ya no me duele la cabeza'.
'Mis amigos me ayudan todos los días a vestirme, me agarran de la mano para no caerme'.
Franklin