Mientras la pequeña lancha recorre el apacible estero, de entre los altos árboles de mangle rojo surge un sorprendido gavilán negro que remonta rápidamente hacia las alturas. No es el primero que miramos y lo más seguro es que divisaremos por lo menos un par más antes de terminar el recorrido. Para esta especie de depredador, el bosque de mangle es su casa.
Junto al gavilán negro, águilas pescadoras, bujajas, gavilanes y alcaravanes son parte de casi un centenar de especies de aves que habitan uno de los espacios naturales más ricos de Honduras: el bosque de mangle de la zona Sur.
La faja costera de los departamentos de Valle y Choluteca, bañada por las aguas del Golfo de Fonseca, son ricas en mangle; diferentes especies de árboles que se han adaptado para crecer en las tierras bajas a orillas de los mares tropicales. Tres son las especies más comunes en esta zona: el mangle rojo, el mangle blanco y el mangle negro y cada uno ha sido utilizado por el hombre para diferentes usos.
En esta tupida maraña de raíces, troncos y fango, miles de aves migratorias acuden cada año, de septiembre a enero aproximadamente, para procrear o buscar alimento mientras huyen de los intensos fríos del norte y sur del continente. Aquí es fácil encontrar cigüeñas, piches, pelícanos blancos, gallitos de costa y muchas especies más que se convierten en fascinación para los observadores de aves.
A ellas se suman las especies ya permanentes como garzones blancos, chorchas, alcaravanes, garcitas morenas, guaras rojas, loras nuca amarilla, pericos o caracaras.
Por supuesto que no sólo aves viven en este oscuro y húmedo hábitat. Mapaches, coyotes, lagartos, caimanes, serpientes y alguno que otro felino, también han escogido estas apartadas y extensas selvas para vivir alejados del hombre.
Calores sofocantes, oleadas interminables de zancudos, impenetrables canales cubiertos de ramas y un fango (que aquí llaman “ñanga”), han creado una tácita barrera contra el hombre, siendo pocos los humanos que se atreven a adentrarse a lo más profundo de los esteros. Una maravillosa ventaja para todos los animales salvajes que reinan, desde siglos atrás, en el bosque de mangle de la zona sur.
El próximo mes de diciembre, se celebra en Choluteca la gran Ferisur; la feria dedicada a toda la zona Sur del país.
Un sinnúmero de eventos se han programado y en donde están incluidos bailes, jaripeos, conciertos, fuegos artificiales, ventas de comidas y mil amenidades más que motivan a los viajeros a visitarla.
Prepare con tiempo sus maletas y el espíritu: Ferisur es un buen pretexto para conocer el reino del mangle y su rica biodiversidad, sin olvidar por supuesto que serán recibidos con verdadera calidez por los hospitalarios sureños.