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El cine, pasión del Nobel

  • Actualizado: 09 octubre 2010 /

Mario Vargas Llosa galardonado el jueves con el Premio Nobel de Literatura, también mantiene una fructífera relación con el cine.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa, que fue galardonado el jueves con el Premio Nobel de Literatura, también mantiene una fructífera relación con el cine, en el que no sólo ha sido objeto de adaptación, sino que ha ejercido como guionista, director e incluso actor.

Los primeros encuentros de Mario Vargas Llosa con el séptimo arte fueron tal vez traumáticos. Él mismo lo ha dicho: “Mi madre me ha contado que las primeras veces que iba al cine era difícil que terminara la película porque nada más apagarse la luz me ponía a llorar y entonces tenían que sacarme de la sala”. Poco podía imaginar aquel niño pequeño que más tarde varias de sus novelas serían llevadas a la gran pantalla. Y no sólo eso, también que tendría alguna aventura detrás de las cámaras.

El mundo del cine, que el propio literato ha calificado como una de sus pasiones, ha aprovechado el universo literario creado por Vargas Llosa en una muestra, además, de la repercusión comercial que su solo nombre ya otorga a un producto artístico.

Una mala película
De 1973 data la primera adaptación cinematográfica de una obra del escritor peruano, en concreto la novela breve “Los cachorros”, trasladada a la gran pantalla en una producción mexicana dirigida por Jorge Fons.

Sin embargo, el momento de más cercanía de Vargas Llosa con el séptimo arte tuvo lugar en 1975, cuando a raíz del gran éxito de su obra “Pantaleón y las visitadoras” logró levantar un proyecto sobre un guión escrito por él mismo y que se atrevió incluso a dirigir en colaboración con José María Gutiérrez Santos.

A pesar de contar en los papeles protagonistas con actores de primera línea del cine español como José Sacristán o Rafaela Aparicio, y de estar rodada con medios, la cinta resultó ser un fracaso para la crítica y el público.

El propio Vargas Llosa contó, durante un homenaje que el Festival de Cine de Lima le ofreció en 2008, su experiencia como director: “Un disparate sobre el que algún día escribiré una historia, aunque nadie me creerá”, resumió.

“Fue una experiencia de la que preferiría no acordarme, y el resultado fue una gran catástrofe”, agregó el escritor peruano, quien explicó que antes de aquella experiencia su única relación con la imagen había sido una vez que le pidió a un amigo fotógrafo que le diera su pase de prensa para presenciar una corrida de toros.

“Debe ser el único caso en la historia del cine en la que el director por la noche estudiaba un manual y durante el día ponía en práctica lo que había aprendido”, dijo en aquella ocasión el escritor, para luego señalar que desde entonces decidió mantenerse en el ámbito de la creación literaria.

Dice el escritor que una mala película puede divertirlo, cosa que no podría conseguir una mala novela. Puede sentarse delante de una cinta mediocre y pasarlo bien, pero cierra sin dudarlo un libro si considera que no tiene calidad suficiente.

Tan escarmentado quedó Vargas Llosa con la experiencia que tuvieron que pasar diez años para que aceptara que una obra suya fuera adaptada: la versión de “La ciudad y los perros”, del director peruano Francisco Lombardi.

La película resultó ser un éxito de público, que acercó su obra a más personas y recibió galardones como el premio a mejor director en el Festival de San Sebastián.

Años después, Lombardi convencería a Vargas Llosa de retomar “Pantaleón y las visitadoras” para una nueva adaptación, en una gran coproducción con España que terminó convirtiéndose en una de las películas peruanas más vistas en Perú.

Las adaptaciones de obras del hoy Premio Nobel llegaron incluso al cine norteamericano, gracias a la versión de “La tía Julia y el escribidor”, que el inglés Jon Amiel dirigió en 1990, con Keanu Reeves como protagonista y bajo el título de “Tune in tomorrow”.

La última adaptación fue una producción española de Andrés Vicente Gómez con vocación internacional, dirigida por Luis Llosa, primo del escritor: “La fiesta del chivo”.

Llosa también firmaba el guión junto a Augusto Cavada. Isabella Rossellini y Juan Diego Botto encabezaban el cartel de este filme que fue alabado por el propio escritor.