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El Castillo del conde Drácula vuelve a manos a sus legítimos dueños

  • 18 mayo 2009 /

El Castillo de Drácula vuelve a manos a sus legítimos dueños.

    Desde hoy, la fortaleza medieval será administrada por el Archiduque de Habsburgo. Se supone que en este palacio se inspiró a Bram Stoker para escribir su célebre novela.

    Sesenta y un años tuvieron que pasar para que la familia de los Habsburgo recuperara todos sus derechos sobre el llamado Castillo de Drácula. El Estado rumano cedió hoy a sus legítimos propietarios la fortaleza medieval que supuestamente inspiró al irlandés Bram Stoker para describir el castillo de su célebre personaje, el Conde Drácula.

    Así, todo queda en la nobleza, y el Castillo del Conde Drácula pasa oficialmente a manos del Archiduque Dominic de Habsburgo, hijo de la princesa Ileana de Rumania.

    El Castillo de Bran, ese es su verdadero nombre, está situado en la provincia de Brasov, en el centro de Rumania. Los primeros pasos para que volviera a manos del Archiduque se dieron hace tres años y -aunque llegó a estar en venta a un precio récord en 2007- hasta hoy fue administrado por el Estado rumano.

    El monumento histórico del siglo XIII había sido incautado a la familia real de Rumania por el Gobierno comunista en 1948.
    Bran esuno de los grandes atractivos turísticos de ese país por su supuesta relación con el Conde Drácula y con su inspirador, el señor de la guerra del siglo XV Vlad Tepes, 'el empalador' en el que se inspiró Bram Stoker para escribir su obra de 1897. Y por su supuesta historia como residencia de la familia real en la época de oro de este Estado balcánico, entre final del siglo XIX y principios del XX.

    La mayoría de los especialistas sostienen que Vlad Tepes nunca vivió en esa fortaleza de la frontera entre los viejos reinos de Valaquia y Transilvania, pero la leyenda y las oportunidades de hacer negocios pueden más que la historia científica y toda la fama del lugar se debe a su condición de Castillo de Drácula. En sus alrededores, decenas de comerciantes venden remeras y recuerdos con el rostro y la marca del Príncipe de las Tinieblas.

    Más allá del uso tradicional que pueda darle la familia de los Habsburgo al castillo recuperado, el Conde Drácula y sus mitos prometen ser siempre rentables y divertidos, aún cuando la mayoría de los turistas abandonen Bran decepcionados y sin haber encontrado a los tenebrosos vampiros que buscaban.