El cartel de Sinaloa, que comanda el conocido narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán está asentándose en Honduras adonde han comprado propiedades para asentar sus operaciones.

Un informe del Instituto en México del Centro Woodrow Wilson y el Instituto Transfronterizo de la Universidad de San Diego revela cómo el cartel de Sinaloa está operando en Honduras adonde incluso recluta funcionarios públicos. Igualmente señala cómo están operando los Zetas, quienes ponen a sus servicios maras como la 18 y la MS. En el informe Narcotráfico en América Central: Transportistas, Carteles Mexicanos y Maras, que fue presentado en mayo de este año, se señala que los Zetas, están reclutando miembros de pandillas en Centroamérica y entrenándolos en una remota área en Guatemala ubicada en la laguna El Tigre en la selva de El Petén.

El reporte revela que el cartel de Sinaloa, otra importante banda del narcotráfico, está operando a lo largo de la costa del Pacífico guatemalteco y su frontera occidental con México. En Honduras, los agentes manifiestan que los del cartel de Sinaloa trabajan en estrecha colaboración con traficantes de Olancho y del Golfo de Fonseca; mientras que los Zetas tienen sus bases a lo largo de la costa del Caribe en Honduras y Guatemala.

“Han contratado redes existentes que ya están involucradas en otros tipos de tráfico, como contrabando de DVD, ropa pirata y tráfico de órganos”, dijo el editor del reporte, Eric Olson.

Su presencia en Centroamérica no es sólo de paso, buscan el dominio de territorios y si Guatemala es un punto fuerte en sus operaciones, Honduras es el siguiente territorio a dominar.

El corredor
La falta de vigilancia en los puntos ciegos en el tramo fronterizo con Guatemala facilita el paso de los Zetas. Investigaciones establecen que los Zetas se desplazan desde Zacapa en Guatemala y llegan a Honduras por los puntos ciegos de Copán.

Los sanguinarios Zetas penetran en Copán Ruinas, Santa Rita, Florida y La Entrada en Copán. Desde estos lugares sus operaciones pasan desapercibidas y llegan hasta la zona norte adonde según el informe establecen su base de operaciones.

“Cuando el delincuente se quiere instalar de forma irregular en un país es casi seguro que no utiliza los puntos de entrada autorizados, sino que los puntos ciegos. Éste es un corredor por el que se movilizan los Zetas; recordemos que es un grupo transnacional y por tal razón los Estados deben poner mucha atención en integrarse para coadyuvar en todos los esfuerzos y que se puedan tener plataformas de comunicación rápidas y expeditas para determinar si las personas que se están trasladando de un país a otro, si sus intenciones son buenas o pertenecen a alguna organización criminal”, manifestó José Luis Muñoz Licona, director nacional de la Policía en Honduras.
La incursión de los Zetas ha tomado por sorpresa sobre todo a las mafias locales, poco acostumbradas a la confrontación, donde informaciones establecen que han iniciado contacto con los Zetas en la zona occidental.

Es la forma para controlar el transporte de la droga en el mayor número de países y empezaron en Guatemala y ya tocan territorio hondureño.

Invierten

Fuentes señalan que los Zetas están comprando propiedades en Guatemala y Honduras para usarlas como depósitos de arsenales y casas de seguridad.

“Necesitan tener el control de las fincas que están en la frontera, son sus puntos claves para el trasiego de la droga”, dijo uno de los investigadores.

“Tenemos información que ellos han estado viniendo a ver cómo está el ambiente para establecer una base de operaciones acá en el país; por eso tenemos que ir de frente hacia ellos, para evitar que Honduras se convierta en un narcoestado”, manifestó Óscar Álvarez a los medios de comunicación.

Los Zetas estarían replicando algunas actuaciones del cartel de Sinaloa. En Honduras, el informe del Centro Woodrow también señala “que los miembros del cartel de Sinaloa también se informan, compran tierras, construyen casas y están tras la captación de funcionarios locales, como policías en Copán, Santa Bárbara y Cortés, que están cercanos a la frontera con Guatemala, zonas que también utilizan para el almacenamiento y las actividades de tráfico”.

Las maras

Los soldados de a pie de los Zetas son las maras. Se ha establecido la existencia de vínculos entre la mara 18 y los Zetas. Buscan pactar una alianza a nivel del triángulo norte: Guatemala, Honduras y El Salvador que les permita actuar con la complicidad de los grupos delictivos locales en cada país. Ellos dan su franquicia y se convierten en “los Zetitas”.

Operan en las zonas fronterizas adonde dominan el negocio de los indocumentados por su camino hacia Estados Unidos y el negocio de órganos humanos.

Muñoz Licona dijo a LA PRENSA que esa estructura criminal utiliza a miembros de pandillas en Honduras para sus operaciones ilícitas.
“Los Zetan han hecho uso de jóvenes que han ingresado a las maras aquí en Honduras, se han identificado la Mara Salvatrucha y la 18 que son las que les han estado brindando sus servicios.

No debemos dudar que esta gente está bien estructurada, organizada, tienen sus normas, reglas que les permiten mantener un perfil de cada uno de sus activistas y ellos saben cómo se van a definir tareas”, señala el director de la Policía Nacional.

“Por eso es importante que algunas reformas que se han hecho a las leyes u otras que pudieran implementarse eviten que estos grupos penetren y se vayan consolidando en el país. Esperamos que no logren echar raíces y si son de otra nacionalidad serán remitidos a su país de origen para que se les juzgue conforme a las leyes de sus países”, manifestó Muñoz Licona.

Según el informe, las maras fueron contratadas por los Zetas para ejecutar un atentado en contra del ministro de Seguridad, Óscar Álvarez, situación que fue denunciada por el propio funcionario en febrero de este año. “Se descubrió un atentando en el que los Zetas contrataron a pistoleros de la mara 18 para asesinarme. Se maneja que hay vínculos con los Zetas”, dijo Álvarez.

Desafío

Si los pobladores de las zonas adonde los carteles hondureños no tenían claro qué tanto les perjudicaba el tráfico de drogas, ya empiezan a entender que gran parte de la violencia descontrolada que afecta al país es responsabilidad de esos grupos.
Saber que los Zetas están en el país es de enorme preocupación.“Si el Gobierno no hace nada por combatir estos grupos, estamos más jodidos. Imagínese la crueldad de esta gente que no tiene nombre, son asesinos, matan sin piedad y eso significa que el número de muertos irá en aumento, Dios que nos guarde”, dijo un poblador de Copán Ruinas preocupado por el movimiento que los pobladores han detectado de este grupo en la zona.