Las Sagradas Escrituras explican que el bautismo es el sacramento por el cual el hombre nace a la vida espiritual, mediante la ablución o limpieza con el agua y la invocación de la Santísima Trinidad.
Y así tan antigua de cómo es la realización de este sacramento, miles de feligreses sampedranos también han efectuado este ritual por decenas de años, pero en las mansas aguas del río Armenta.
Es notorio observar cómo durante los fines de semana, en medio de la alegría de miles de bañistas, un promedio superior a los 600 miembros de las iglesias realizan sus cultos y bautizos en el río Armenta; afluente que para ellos, aparte de diversión, “también es fuente de la vida y la fecundidad”.
Aunque el bautismo es prefigurado en el río Jordán del Oriente Medio, donde Juan El Bautista bautizó a Jesucristo, y cuya vertiente nace en el Monte Ebrón y desemboca en el Mar Muerto, el Armenta nace en la cordillera de El Merendón, desemboca en el Chamelecón, se localiza al norte de la ciudad y en las temporadas de calor es visitado por miles de veraneantes.
Antiguo
Don Matilde Romero, presidente del patronato de la comunidad de Armenta, dice que aparte de los turistas, cada fin de semana el río también es visitado por centenares de iglesias, especialmente evangélicas, para celebrar sus ceremonias y bautismos.
“Todos los sábados y domingos, desde tempranas horas los religiosos ocupan un área, a la que ellos mismos la denominaron como la Poza del Bautismo”, afirmó el dirigente comunal.
Don Matilde recuerda cuando en la década de los cincuenta del siglo pasado, su padre le comentaba sobre la visita de los feligreses sampedranos al río y lo utilizaban para realizar el ritual. Luego dejó de ser frecuentado por la lejanía del lugar y preferían las quebradas del río Santa Ana, también conocido como Río Piedras.
“Cuando construyeron las represas en Santa Ana, los feligreses retornaron a Armenta, pero en la década anterior nuevamente bajó su afluencia por la apertura de un balneario en el sector del río El Zapotal, pero con el cierre del negocio, el río fue utilizado de nuevo para los bautismos”, explicó.
Ritual
Según la Biblia, este sacramento es llamado también “baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo”, porque significa y realiza ese nacimiento del agua y del Espíritu sin el cual “nadie puede entrar en el Reino de Dios”.
Jesús Herrera, pastor de la Iglesia de Dios Pentecostés de América, localizada en la comunidad de Brisas de Canadá, sector Chotepe, viaja los fines de semana con su feligresía hacia este balneario donde realizan este ritual “porque la Biblia nos manda que los bautismos se efectúen en aguas profundas y que corran”.
Los fieles elevan una oración a Dios antes de celebrar el ritual del bautismo.
Sumersión
Estando en el agua, el celebrante, explica a los nuevos fieles la importancia del bautismo, luego les sugiere taparse la nariz e imponiéndoles la mano en la frente, con la prédica de “En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, los sumerge de espaldas al helado acuario. Al salir del agua, el candidato renuncia explícitamente a Satanás y confiesa su fe a la Iglesia que lo bautizó.
“La experiencia de la sumersión en cada bautizado es personal, quienes llegan a sentir la vivencia y contacto de Dios en su interior”, indicó García.
La temporada especial de las feligresías para realizar el primer sacramento bíblico en Armenta acontece en los días previos a las temporadas de calor por la fuerte afluencia de veraneantes que aglomeran todos los saltos de agua, sus remanso e incluso la Poza del Bautismo.
Mientras esto ocurre, las imponentes cascadas del río Armenta y el selvático contorno natural se convierten en una extensión de las iglesias, cuyos miembros le piden a Dios, por medio de su Hijo, para que el poder del Espíritu descienda sobre esta corriente, a fin que los bautizados con ella “nazcan del agua y del Espíritu Santo”.
Interés
El santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Este sacramento recibe el nombre de bautismo en razón del carácter del rito central mediante el que se celebra: bautizar (baptizein en griego) significa “sumergir”, “introducir dentro del agua”; la “inmersión” en el agua simboliza el acto de sepultar al catecúmeno en la muerte de Cristo de donde sale por la resurrección con Él.
Dato
Los efectos del bautismo son cuatro:
1. La justificación.
2. La gracia sacramental.
3. La impresión del carácter en el alma.
4. La remisión de las penas.