20/07/2024
08:53 AM

Desorden en perforación de pozos afecta acuífero

La perforación de más de 600 pozos de agua sin seguir los parámetros técnicos y ambientales adecuados está acabando con el manto acuífero de El Progreso.

    La perforación de más de 600 pozos de agua sin seguir los parámetros técnicos y ambientales adecuados está acabando con el manto acuífero de El Progreso.

    El recién llegado gerente noroccidental del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillado, Sanaa en El Progreso, Jorge Adalid Díaz, calificó de grave la situación que se da en este municipio en donde personas particulares y grandes empresas construyen pozos sin ningún lineamiento técnico ni protección para estos.

    Consciente de la situación, en enero de 2008, Díaz, que en ese momento fungía como jefe del departamento de operaciones y mantenimiento del sistema del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados, Sanaa, en El Progreso, le presentó un documento al gerente de ese entonces, Luis Thiebaud, para que hiciera algo al respecto, lamentablemente éste no realizó ninguna acción.

    Preocupación

    El funcionario agregó que lo más preocupante del caso es que en la zona continúan instalándose empresas de toda magnitud que perforan sus propios pozos sin el permiso de la Municipalidad y mucho menos una supervisión técnica del Sanaa.

    'El desorden en esta ciudad es grave, aquí se construyen pozos cada dos cuadras, con profundidades y diámetros diferentes, lo cual está socavando el subsuelo y en cualquier momento podría provocar el hundimiento de varios edificios en el centro de este lugar', señaló.

    Díaz expresó que a este hecho se suma la poca importancia que le han dado las autoridades locales a la protección de la montaña Mico Quemado, máxima generadora del líquido que consumen los progreseños.

    'Nosotros hemos hecho algunos proyectos, pero esto es muy poco comparado con la deforestación incontrolable en la zona', manifestó.

    El funcionario explicó que hay grandes empresas, como el Mall Megaplaza, la Universidad Tecnológica de Honduras, restaurantes de comidas rápidas y embotelladoras de agua, que explotan en gran cantidad el recurso sin que sus propietarios paguen un centavo por esto.

    'En los próximos días me reuniré con las autoridades municipales para buscarle una salida al problema que amenaza con acabar con el agua de los progreseños', advirtió.

    Aclaro que con la acción no se afectará en ningún momento a los pobres. Si se llegara a establecer algún cobro, sería a las grandes empresas.

    Reacción

    El presidente de la Cámara de Comercio de El Progreso, Karin Qubain, dijo que con la actividad ninguna de las empresas está haciendo un daño al acuífero, 'más bien se le está ayudando al Sanaa para que no se preocupe por darnos ese servicio, que nosotros tenemos por nuestra propia cuenta'.

    'Las autoridades de este ente deberían preocuparse más por mejorar el servicio que tanto pide la población y por no afectar el desarrollo económico del municipio. No tenemos por qué pagar por el agua al Sanaa, pues ésta no es de ellos, no es cierto que no tomemos en cuenta todos los parámetros técnicos, si no fuera así, nuestros pozos no nos dieran la cantidad del líquido que necesitamos', apuntó el empresario.

    El titular del Departamento de Control Tributario de la alcaldía, Enrique Fajardo, dijo que ellos no tienen ningún registro de los pozos particulares que funcionan en la ciudad.

    'Creemos que deberían pagar un impuesto por uso del agua, esto nunca ha ocurrido y por lo tanto tendría que ser analizado cuidadosamente', dijo.

    Cifras

    28 pozos

    Utiliza el Sanaa para generar el agua que consumen los progreseños en el casco urbano.

    13,500 usuarios

    Tiene esta entidad en la Perla del Ulúa. La meta es ampliar esa cifra a unos mil más.

    Consecuencias

    Para el SANAA

    La perforación de pozos ocasiona pérdidas por el uso del agua y destruye el acuífero, de donde extrae el resto del líquido para los progreseños.

    Para las empresas

    El Sanaa busca concienciar a los ejecutivos de la empresas para que paguen por la explotación del recurso y desarrollen programas de protección.