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Desgarrador sepelio de joven maestra

  • Actualizado: 05 marzo 2011 /

A pesar de sus cortas edades, los niños sabían que le estaban dando el último adiós a su cariñosa maestra, Daisy Jessenia Oviedo Mejía.

    A pesar de sus cortas edades, los niños sabían que le estaban dando el último adiós a su cariñosa maestra. Daisy Jessenia Oviedo Mejía, víctima del tiroteo en la cancha de fútbol rápido, quien fue sepultada ayer entre el llanto de sus alumnos de primer grado y el dolor de sus familiares.

    La joven de 22 años fue despedida con cantos cristianos y citas bíblicas. “Cuando el Señor me llame a su presencia, al dulce hogar, al cielo de esplendor, le adoraré cantando la grandeza de su poder y su infinito amor”, decía en su letra el último canto entonado para Daisy, quien asistía al Ministerio Evangélico Filadelfia.

    Mientras sus familiares, amigos, compañeros, vecinos y alumnos veían el cuerpo en el féretro por última vez, el pastor German Silva, les llamaba a estar preparados.

    “La muerte no tiene edad ni fecha, tenemos que estar preparados y estamos seguros que la hermana Daisy lo estaba”, expresó en la prédica el religioso.

    Su mensaje estaba basado en la lectura bíblica Juan 11:25: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”.

    La víctima fue velada en el centro educativo Misión Sueco-Hondureña, en La Lima, adonde trabajaba como maestra. El cuerpo de la estudiante de Pedagogía de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula, Unah-vs, fue trasladado al cementerio a las 3.00 pm.

    “¡Daisy, tirate al suelo!”

    Con sentimientos encontrados, Josué Oviedo, hermano mayor de Daisy, lamentaba el fallecimiento de su hermana.

    Mientras lloraba la muerte de su hermana también agradecía a Dios que las balas no lo alcanzaron a él también.

    “Estoy vivo de milagro, quizás en este momento mi cuerpo estuviera a la par del de mi hermana. Yo estaba jugando en la cancha cuando de repente escuchamos las ráfagas. Le grité ‘¡Daisy, tirate al suelo!, pero creo que ya la habían herido”, relató Josué, quien al irse los delincuentes corrió de inmediato a auxiliar a su hermana menor.

    “Cuando la recogí vi que había más muertos. La vi sangrando y le di respiración de boca a boca a mi hermana, ella quería como hablar, pero no podía, sólo me quedó viendo”, expresó sollozando Josué.

    El joven comentó que ella era la única hermana, la consentida de la casa. “Era muy estudiosa, respetuosa y responsable. Estaba llevando seis clases en la Universidad y ya había pasado más de 30”, agregó.

    Aunque no se pudo despedir de sus seres queridos, en su cuenta de Facebook, alguien lo hizo por ella.

    “Dios es maravilloso, los invito a que busquen de él; recíbanlo como su Salvador, no se preocupen de mí, yo estoy aquí con él. A mi esposo que lo amo con todo mi corazón, a todos mi compañeros les dejo mi recuerdo, adiós a todos, busquen de Dios por favor, amigos”.