Cuba cumplirá el próximo miércoles medio año al mando de Raúl Castro, sin grandes cambios en el sistema comunista, bajo un gobierno más pragmático y colectivo, y sin saber si Fidel retornará o no al poder.
Alejado de las cámaras, con discursos cortos y presente sólo en los actos donde su participación es indispensable, Raúl, presidente interino desde el 31 de julio, introduce discretamente ajustes en la gestión de las empresas y el aparato productivo, afectados por la burocracia y la ineficiencia.
Aunque los dirigentes y la prensa parecen obviar formalmente el traspaso de poder, la prolongada ausencia pública de quien ha gobernado el país por 48 años hace pensar a analistas que la “transición” o “sucesión” empezó hace seis meses.
Versiones
Las autoridades cubanas, sin embargo, insisten en que no habrá ni lo uno ni lo otro, sino “continuidad” y que el líder se recupera “muy bien” de la cirugía a la que fue sometido el 27 de julio y que lo obligó a dejar el timón del país a su hermano.
El vicecanciller Bruno Rodríguez declaró en Guatemala que Fidel sigue las prescripciones médicas “y retornará al ejercicio pleno de sus facultades (de gobierno) tan pronto como los médicos lo consideren pertinente”.
“Lenta recuperación”
Un retorno de Fidel a sus funciones dependerá “de su evolución post operatoria”, dijo hace unos días el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, quien destacó “la estabilidad y la normalidad” de la isla en estos seis meses.
Pero la oposición no comparte ese criterio.
Laura Pollán, dirigente de la organización de esposas y madres de presos políticos, considera que en realidad la isla vive “en un limbo político, porque Raúl no está gobernando, ni tampoco lo está haciendo Fidel”.
Raúl Castro, ministro de Defensa de 75 años, delineó a fines de diciembre su estilo abierto a la autocrítica, al debate y favorable al ascenso de nuevas generaciones.
Gobierno
Desmarcándose del estilo de Fidel, a quien dijo no pretende imitar, Raúl distribuye tareas en el equipo de los seis hombres que lo apoyan, entre ellos el vicepresidente Carlos Lage, la cara más visible del gobierno interino.
En seis meses, Raúl sólo fue protagonista en la Cumbre de No Alineados en septiembre, en diciembre en el Congreso de estudiantes universitarios, así como en la sesión del Parlamento y, con más simbolismo, en el desfile militar del 2 de diciembre, dedicado a los 80 años cumplidos por Fidel el 13 de agosto.
Analistas internacionales no esperan grandes cambios mientras Fidel esté vivo; algunos piensan que Raúl podría abrir espacios en la economía y no descartan la transición hacia un modelo “a la China”, aunque adaptado a la realidad cubana.
Haciendo honor a su fama de pragmático, Raúl exigió, en la sesión del parlamento el 22 de diciembre, soluciones a los problemas que más aquejan a los cubanos: el transporte, la alimentación y la vivienda. “De justificaciones estamos cansados en esta Revolución”, dijo Raúl.