27/11/2022
08:01 AM

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Cientos de progreseños siguen en bordos esperando que baje el Ulúa

Pobladores de varios excampos bananeros navegan río arriba para comprar víveres. Los bomberos rescataron ayer a personas que necesitaban diálisis.

San Pedro Sula, Honduras.

Nelson Perdomo es un poblador de la aldea Dos Caminos, en el sector de los excampos bananeros, que ayer llegó hasta el puente La Democracia para poder comprar combustible, gas de uso doméstico y alimentos.

El hombre de 36 años, que arribó en una canoa de madera a la que le adecuaron dos motores para poder navegar río arriba, relató que a pesar de la crecida del Ulúa a mediados de la semana pasada, decidió quedarse en los bordos para cuidar su casa y las pocas pertenencias que logró sacar a tiempo.

Perdomo manifestó que para poder trasladarse hasta la ciudad de El Progreso, un grupo de vecinos colaboraron para pagar el combustible. A su regreso, esta lancha improvisada llevaba nueve cilindros de gas, botellones con combustible, sacos de granos básicos, agua y alimentos preparados.

APOYO

Grupos de voluntarios saldrán hoy desde las 9:00 a.m. hacia las zonas afectadas para llevar agua, comida y medicamentos.

El campeño informó que en su aldea un aproximado de 50 personas, en su mayoría hombres, se encuentran en los bordos, en pequeñas champas que han construido, ya que al igual que él temen que les roben sus bienes.

Rescates

El pasado lunes, seis lanchas de voluntarios, tres del Cuerpo de Bomberos y tres de la Fuerza Naval llevaban víveres a las zonas más afectadas desde tempranas horas de la mañana. Al regresar a la ciudad trasladaban a personas que quedaron atrapadas; adultos mayores que requerían de atención médica, niños y mujeres embarazadas, aunque era notorio la disminución de los rescates.

El Sargento César Marriaga, jefe de Prevención de la estación de bomberos de El Progreso, detalló que cientos pobladores de los excampos han decido quedarse cerca de sus viviendas, pese a que les ofrecieron sacarlos y llevarlos a un lugar seguro, por lo que ahora la mayor parte de las labores están concentradas en proveerles agua, medicamentos y comida.

Los afectados piden a las autoridades que reparen los bordos para evitar daños mayores.

Marriaga dijo que con la disminución del nivel del río Ulúa, los campeños han recobrado la calma y esperan volver pronto a sus casas, aunque reconoció que esto tomará más tiempo, pues indicó que aunque el río siga bajando, será difícil que el agua disminuya en los lugares que se inundaron, debido a que ocho bordos están dañados y continúa la filtración de agua.

Pobladores de la aldea Dos Caminos llegaron a la ciudad para comprar combustible, gas de uso doméstico y alimentos en una lancha improvisada.

Por su parte, Ariel Flores, un voluntario que coordina un grupo de ayuda y rescates, detalló que en algunos campos, el agua estuvo a punto de tapar los techos de las casas y en el sector de Monterrey muchos pobladores tuvieron que salir con el agua al pecho.

Flores realiza varios viajes al día para llevar ayudas, que en gran parte son donadas, las cuales son recibidas con gratitud por los afectados, por lo que motiva a las personas a seguir colaborando.