Poner la vida en las manos de Dios y la Virgen María pidió a los hondureños el cardenal Óscar Ándrés Rodríguez Maradiaga en su eucaristía de fin de año.
Al igual que en su mensaje de Navidad dirigido al pueblo hondureño, el máximo líder de la Iglesia católica recalcó su llamado a la reconciliación de la sociedad hondureña y a respetar los principios cristianos y, como consecuencia, apartarse del camino de la violencia a quienes la practican.
“Los cristianos no podemos celebrar esta fiesta olvidando a todos esos hombres y mujeres para los que la Navidad no será motivo de fiesta, sino algo que les recordará con más crudeza su soledad, su vejez, su impotencia y sus angustias”, expresó.
El cierre de un año también marcó en el calendario de la comunidad católica el cierre de las 40 horas de oración a los pies de Jesús Sacramentado. Con una eucaristía solemne, las parroquias capitalinas cerraron la jornada de oración por la paz que se realiza cada año.
Los jerarcas de la Iglesia celebraron el tiempo de oración con los feligreses con misas solemnes y horas santas. Al cierre de la iniciativa, monseñor Darwin Andino incitó a la población a ser artífice de la paz en el país, ofreciendo todas sus acciones al Todopoderoso.
“No perdamos de vista la santidad, en este año tenemos que hacer lo que Jesús nos dice”, manifestó durante la homilía.
Al finalizar su disertación, el Cardenal pidió a los creyentes vivir en la moralidad para excitar al Padre Celestial a bendecir la nación en el año que apenas inicia. La rogativa especial de la eucaristía fue hecha por su santidad Benedicto XVI y la jerarquía eclesiástica en Honduras.
La jornada culminó a las 7:00 de la noche con la procesión del Jesús Sacramentado por las calles del centro histórico capitalino. Las 40 horas de oración fueron acompañadas por cientos de feligreses católicos que desde el pasado 31 de diciembre comenzaron, a las 5:00 de la mañana, con el tiempo de oración y adoración por la paz, actividad con la que se unieron a la jornada mundial.