El Reino Unido conmemora los atentados del 7 de julio de 2005, que se cobraron 56 vidas y cientos de heridos, con dos minutos de silencio que se extendieron a todos los rincones.
El inicio del homenaje lo marcaron las campanadas del 'Big Ben', mientras que el final lo hicieron las campanas de la catedral de San Pablo.
Sobrevivientes y familiares de los fallecidos en los atentados del pasado 7 de julio, guardaron silencio en los lugares donde explotaron las bombas.
A ellos se unieron millones de empleados de las oficinas, fábricas y comercios de la capital británica, así como numerosos ciudadanos anónimos que quisieron honrar a las víctimas.
El transporte público de la ciudad también quedó paralizado durante los dos minutos, aunque la vida siguió su ritmo por las calles de Londres, como la céntrica Oxford Street, inundada de turistas a estas alturas de año, muchos de ellos ajenos al homenaje.
Familiares de las víctimas depositaron flores en los lugares donde explotaron las bombas.
Por su parte, el primer ministro británico, Tony Blair, se unió a los trabajadores de los servicios de emergencia de Londres en el recuerdo a las víctimas.
El torneo de tenis de Wimbledon también paró la actividad de sus pistas durante dos minutos.
El 7 de julio pasado, tres bombas explotaron en tres convoyes del Metro de Londres y una cuarta en un autobús urbano de la línea 30 en la plaza de Tavistock Square, próxima al Museo Británico.
Aparte de los dos minutos de silencio, los familiares de las víctimas desvelaron hoy placas conmemorativas, mientras que el alcalde de Londres, Ken Livingstone, en compañía de la ministra británica de Cultura, Tessa Jowell, depositaron flores en los escenarios de los atentados.
La jornada de luto concluirá esta tarde en una ceremonia en el Regent’s Park, en la que se leerán en voz alta los nombres de los fallecidos en los ataques terroristas y también depositarán flores.
Gran Bretaña entera guardó dos minutos de silencio en recuerdo de los ataques.