La injusticia en el trato de la fauna ha tocado el corazón de muchos. LA PRENSA emprendió una aventura por las cifras enigmáticas de la explotación y la desaparición del reino animal de nuestros bosques.
Por mucho tiempo se ha dicho que Honduras es un país que conserva su fauna intacta de las manos de los depredadores más grandes aficionados a la famosa cacería, sin saber el significado real de tal acción.
Los bosques y la vida silvestre están quedando huérfanos, muchas de las especies que habitan nuestras selvas han desaparecido y otras están en peligro de extinción.
¡Qué lindo es ver un ave volar, escuchar su cantar, admirar su colorido! Hay muchas causas por la que pronto dejaremos de apreciar tal belleza, sino se reprimen a tiempo las acciones en su contra.
El uso indiscriminado de pesticidas, la deforestación, desecamiento de humedales, destrucción del bosque, contaminación de los ríos y la disminución de sus caudales, causada entre otras cosas por la deforestación ponen en peligro a la flora y fauna de nuestro país, dice Maritza Corano, coordinadora de áreas protegidas de la Codehfor de la zona norte y occidente.
La pérdida de hábitat por la tala de árboles que constituyen su principal alimento y sitios de anidamiento y el comercio ilegal que realizan con estas aves para utilizarlas como mascota contribuyen a disminuir el número de especies.
Guara roja
Al derrumbar un bosque, los organismos que allí vivían quedan sin hogar. En muchos casos los animales, plantas y otros organismos mueren y a los que quedan con vida les toca mudarse a otro bosque.
Destruir un bosque significa acabar con muchas de las especies que viven en él. Algunos de estos animales no son conocidos por el hombre, por lo tanto, éste puede pensar que no está causando el daño.
De esta manera, muchas especies se están perdiendo día a día y desapareciendo para siempre del planeta.
En nuestro suelo no puede tolerarse esta situación nefasta para el hábitat de la fauna, los animales están muriendo por culpa de una idea equivocada o una mano que en lugar de hacerles daño, debería protegerlos.
El comercio de animales es una forma de extinguir la fauna, por lo tanto, las autoridades y el Gobierno deben estar atentos a que este tipo de acciones ilegales no sigan produciéndose, de lo contrario se está poniendo en riesgo no sólo la vida animal, sino la humana.