Covid-19 amenaza con duplicar pobreza en el corredor seco

El 57% de los hogares en esta región ya padecían deficiencias alimentarias entre mayo y junio.

Un hombre vende frutas en un mercado.
Un hombre vende frutas en un mercado.

Tegucigalpa, Honduras.

Unos 4.5 millones de personas del corredor seco centroamericano padecen hambre de manera recurrente, una cifra que podría duplicarse este año por la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2, según un informe publicado ayer por la organización humanitaria Oxfam.

De ese número, hay más de 170,000 familias hondureñas que habitan en 145 municipios del corredor seco entre las regiones central y occidente del país.

Según lo revelado por Oxfam, el 57% de los hogares en el corredor seco, que abarca a El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, padecía una situación de “inseguridad alimentaria y nutricional moderada o severa” entre mayo y junio de 2020, cuando el impacto del coronavirus comenzaba a acentuarse, destaca Oxfam en su estudio Aquí lo que hay es hambre.

LEA: Crecen dudas por peso de contenedores de hospitales móviles

Eso significa que más de la mitad de los hogares en el corredor seco “no consiguen satisfacer sus necesidades alimentarias básicas y se ven obligados a vender sus herramientas y bienes productivos o a utilizar otras estrategias de sobrevivencia que impiden su recuperación tras la crisis”. En los hogares sostenidos por mujeres esa cifra aumento al 63%, es decir, que la brecha de género “profundiza la crisis alimentaria”.


Problema cíclico

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y citados por Oxfam, unos 4.5 millones de personas padecen hambre de manera cíclica y recurrente en el corredor seco, un problema que puede “acentuarse” con el coronavirus. “El impacto económico del covid-19 continúa limitando el acceso a los alimentos para los hogares pobres, tanto en áreas rurales como urbanas de la región”, dijo la coordinadora del Proyecto de ECHO SAN de Acción Contra el Hambre, Viviana Rendón.

El poder adquisitivo de las familias ha disminuido por la pérdida de empleos, la reducción de las remesas y el alza en el precio de los alimentos, indicó Rendón.

Aseguró que la crisis de la región se ha agudizado con covid-19 y “será mayor” en los países con alto grado de desigualdad, altos niveles de pobreza y un elevado número de contagios de la enfermedad mortal.

La región está ante una “crisis sin precedentes, es y será un problema de gran magnitud que tendrá efectos graves en la seguridad alimentaria” del corredor Seco, pese de la implementación de proyectos para reducir las necesidades de la población, enfatizó Rendón.

Hambre estacional

En el corredor seco, adonde viven unos 10 millones de personas, la desigualdad muestra una de sus caras “más lamentable: el hombre estacional”, enfatiza Oxfam.

“Es previsible, se sabe dónde y a cuántas personas afectará, pero los Estados realizan esfuerzos limitados para evitarla, mitigarla o aliviarla”, lamenta.

El corredor seco es una de las zonas más vulnerables al cambio climático y es dominada por “el desequilibrio económico y social, los imaginarios racistas y sexistas, la violencia generalizada y Estados que perpetúan los privilegios de una minoría para preservar un sistema de concentración de la riqueza y el poder”, destaca.

La Prensa