EEUU vigila el avance de caravana migrante por Guatemala

Unos 200 hondureños se encontraban ayer en el departamento de Petén, cerca de México, mientras otro centenar llegó al paso de Tecún Umán, colindante con el país azteca

Los hondureños están viajando en grupo y portan varios pabellones como estandartes. Ayer hubo varios incidentes.

GUATEMALA.

Más de 3,000 migrantes hondureños de la nueva caravana que busca llegar a Estados Unidos avanzaban ayer por Guatemala, en medio de controles de la policía local y la supervisión de funcionarios migratorios estadounidenses en zonas aledañas a los pasos fronterizos.

Antes, más de mil migrantes evadieron los controles y rompieron un cerco policial en el puesto fronterizo guatemalteco de Agua Caliente.

Decenas de uniformados guatemaltecos fueron desplegados en zonas cercanas a las fronteras para verificar que los hondureños que avanzaban por su territorio hubieran pasado por el control migratorio, requisito para entrar al país, según acuerdos regionales.

Igualmente, controlan que los niños estén acompañados por alguno de sus padres o un tutor.

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Los hondureños que pasan por Guatemala no son detenidos, pero la Policía Nacional Civil “verifica que las personas que integran la caravana cumplan con sus trámites migratorios”.

Por lo previsto en un acuerdo, el control de la caravana recibe apoyo de Estados Unidos, que desplegó “al campo” un “número limitado” de funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), informó un vocero de la embajada estadounidense en Guatemala.

El apoyo y capacitación de agentes fronterizos de Guatemala es parte de un convenio surgido tras el paso de las primeras caravanas en 2018, para combatir el crimen y el tráfico de personas, detalló el vocero.

Antes del paso de la nueva caravana, Guatemala y Estados Unidos realizaron operativos de identificación de migrantes en carreteras bajo este acuerdo, que incluye la asesoría para la detección de pandilleros.

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Los grupos que conforman unas 3,000 personas llegaban anoche a Ciudad de Guatemala.

La caravana salió desde la noche del martes de San Pedro Sula, y empezó desde el miércoles a ingresar a Guatemala, donde se ha dispersado.

El instituto migratorio guatemalteco informó que, entre la noche del miércoles y el jueves, 1,612 hondureños han pasado con su documentación reglamentaria por Agua Caliente y otros 662, por El Cinchado (noreste). Un total de 2,274 personas.

“Aquí vamos para adelante, al sueño americano”, dijo Kelvin Ramos, quien espera encontrar empleo pintando casas en Estados Unidos, donde asegura “pagan bien”. “Es mejor caminar, huir del país”, lamentó Mariano de Jesús, que esperaba pasar a Guatemala.

Unos 200 migrantes se encontraban la tarde de ayer en el departamento de Petén, cerca de la frontera con México, indicó Diego González, delegado de la Procuraduría de los Derechos Humanos en el área.

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El Ministerio de Gobernación guatemalteco confirmó que “realiza operativos de seguridad” en la frontera de Corinto y también en Agua Caliente.

Otro centenar llegó al paso de Tecún Umán (suroeste), colindante con México, siguiendo la ruta de caravanas anteriores.

Pero este nuevo grupo tiene la advertencia de que no se le permitirá entrar en México, reiteró ayer jueves el presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei.

Miles de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos, empezaron a salir en caravanas hacia Estados Unidos desde los últimos meses de 2018, huyendo de la violencia y la pobreza.

El presidente Donald Trump presionó a Guatemala, Honduras y El Salvador a firmar acuerdos para detener esas oleadas migratorias.

A pie o de aventón

Los migrantes se dirigieron a pie y subidos en diversos transportes que los apoyaban hacia la ciudad de Esquipulas, unos 213 kilómetros al oriente de la capital guatemalteca.

El padre scalabriniano Mauro Verzeletti, director de la entidad no gubernamental Casa del Migrante, dijo que unos 300 hondureños se encontraban la tarde de ayer en las instalaciones de Ciudad de Guatemala, mientras que había unos 2,000 más en la sede de Esquipulas, que está a menos de 10 kilómetros de la aduana de Agua Caliente.

“Varios de los migrantes hondureños están caminando de Esquipulas hacia la capital y llegarán en la noche”, mencionó Verzeletti, aunque admitió que desconocía cuántos podrían llegar a dormir en la capital y cuántos lo harán en la otra sede.

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Aunque Guatemala permite el paso por su país, exige a migrantes que cumplan con los requisitos legales para transitar.

Verzeletti aseguró que, a diferencia de los migrantes de las primeras caravanas de octubre de 2018 y de las que hubo a inicios de 2019, la gente que integra las actuales “pareciera ser gente mucho más preparada profesionalmente y que, según lo que han dicho, no pueden vivir allá (en Honduras) por las extorsiones y la violencia”.

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Entre las personas que han ingresado a la Casa del Migrante, hay niños de hasta cuatro meses, contó el padre scalabriniano, que durante más de 21 años ha brindado refugio, alimentación y salud a los migrantes en la sede capitalina.

La Policía Nacional Civil de Guatemala y los funcionarios estadounidenses, vestidos de civil con camisa de botones, lentes oscuros y pantalones de comando, revisaron a decenas de hondureños, retuvieron a varios de ellos a la altura de la aldea Entre Ríos, del departamento de Izabal (este), y los devolvieron en microbuses hacia la frontera de Corinto, desde donde habían ingresado con la caravana para que se registraran.

Tal y como lo anunció el presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, en su primer día en el cargo, las autoridades de Guatemala fueron más severas con quienes llevaran a sus hijos, pues existe un acuerdo para el libre tránsito -con previo registro con documento de identificación-. El convenio, sin embargo, exime a los menores de edad, quienes sí deben presentar pasaporte e ir acompañados de sus padres o ellos contar con un permiso de alguno de los dos.

La Prensa