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Pérdidas de hasta L428 millones causan los incendios forestales

El costo de una hectárea quemada es de entre 15,000 y 20,000 lempiras, según el Colprofor. Hasta el 5 de abril ya se habían quemado 21,438.36 hectáreas.

Miles de hectáreas de bosque se pierden año tras año en el país.
Miles de hectáreas de bosque se pierden año tras año en el país.

Tegucigalpa, Honduras.

Los bosques de Valle de Ángeles sufrieron de nuevo durante al menos 24 horas por los incendios forestales.

Desde el viernes, un grupo de bomberos y Protección Civil combatían un incendio que han logrado controlar, pero que arrasó más de 100 hectáreas.

La quema de 21,438.36 hectáreas de bosque a nivel nacional registradas hasta ayer por el Instituto de Conservación Forestal (ICF) ha dejado pérdidas que oscilan entre 321.6 millones y 428.7 millones de lempiras, según instituciones que han hecho mediciones económicas.

Un estudio de la Universidad Nacional de Ciencias Forestales (Unacifor), elaborado hace unos años, concluyó en que cada hectárea incendiada tiene un costo de alrededor de 20,000 lempiras. Entretanto, para el Colegio de Profesionales Forestales de Honduras (Colproforh), el costo de cada hectárea quemada fluctúa entre 15,000 y 20,000 lempiras, dependiendo de la ubicación adonde la foresta sea arrasada por el fuego.

1.9
millones de hectáreas de coníferas tiene registradas el Instituto de Conservación Forestal, de las cuales solo unas 269,000 tienen planes de manejo.

Los daños de los siniestros se extienden a otros ámbitos, pero a quien más daño hacen es a los pobladores que se exponen a las inhalaciones de humo.

El secretario del Colproforh, Harbin López, dijo en una entrevista a LA PRENSA que el primer daño de las quemas es la desaparición de los árboles que deja totalmente desprotegida esa superficie, lo que causa de inmediato un impacto negativo al recurso hídrico.

Al quedar descubierta la superficie -explicó el ingeniero forestal- se disminuye la humedad del suelo con graves daños al aparato productivo, especialmente a los agricultores que no tienen sistemas de riego y dependen en muchos casos de las lluvias y de bombas para extraer agua de ríos, quebradas o riachuelos. El secretario del Colprofor también expuso los daños que sufre la biodeversidad, sobre todo para las especies que habitan en los bosques de coníferas (pinos). López manifestó que no puede haber indiferencia a este problema de parte de toda la población, aunque un incendio ocurra fuera de las grandes ciudades, ya que el humo que se produce, por ejemplo, en La Mosquitia, puede terminar haciendo daño en la población de la capital, Tegucigalpa.

3
millones de hectáreas de bosque latifoliado hay en Honduras, el que según el Colproforh está protegido bajo un régimen especial.

Incendios y pobreza. El análisis del Colegio de Ingenieros Forestales también concluye en que entre mayor número de incendios hay mayor efecto en la pobreza, especialmente en las comunidades adonde las llamas hacen más estragos, porque los medios para combatirlos son limitados, o porque la dimensión del fuego es incontrolable.

López dijo que en la medida en que se queman más los bosques irán desapareciendo las cuencas hidrográficas, y eso obliga a que sus pobladores emigren a las grandes ciudades.

Humo aumenta la mortalidad

Los incendios forestales cada año en Honduras son los causantes de que las enfermedades respiratorias se disparen, especialmente entre febrero y junio de cada año que es cuando aumenta la quema de los bosques. Los niños son el segmento que más daño sufren al respirar el aire contaminado, y su situación puede agravarse si los padres de familia no están en alerta y lo llevan oportunamente en busca de atención médica.

Uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, ademas del factor genético, es contaminación medioambiental. Las enfermedad obstructiva crónica es una de las primeras diez causas de muerte en la población hondureña y por eso hay que ponerle mucha atención. Si siguen esas quemas, estamos condenando a la población a un riesgo que conlleva a enormes gastos por la compra de medicamentos que ahora no cubre la sanidad pública. Los incendios tienen también efectos agudos en pacientes asmáticos.