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Mujeres, las más afectadas en la salud mental por las medidas anticovid

Las mujeres, en particular las de 20 a 29 años y las que vivían en pareja en hogares con hijos dependientes, tuvieron un mayor deterioro en la salud mental

The New York Times.

Durante el desarrollo de la pandemia, los países adoptaron distintos métodos para contener a la covid-19. Algunos buscaban eliminar el virus, y su objetivo era cero transmisión comunitaria. Otros intentaron ralentizar la transmisión mediante una combinación de confinamientos intermitentes, cierres de los lugares de trabajo, empresas y escuelas, el distanciamiento social, el uso de las máscaras faciales, y la cancelación de las reuniones y el transporte públicos.

Los esfuerzos por ralentizar la transmisión, más que por eliminar el virus, se asociaron con una peor salud mental, según dos estudios que se publicaron en la revista The Lancet Public Health.

“A primera vista, quizá parezca que los países que buscaban la eliminación implementaron unas estrategias mucho más estrictas que otros países debido a sus prohibiciones de los viajes internacionales, que recibieron mucha publicidad”, comentó en un comunicado de prensa de la revista Lara Aknin, coautora de uno de los estudios.

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“Pero, en realidad, las personas dentro de esas fronteras disfrutaron de mucha más libertad y menos medidas restrictivas de contención doméstica en general que los ciudadanos de los países que intentaron mitigar”, añadió Aknin, de la Universidad Simon Fraser, en Canadá.

Impacto

En este estudio, los investigadores compararon 15 países que intentaron eliminar o controlar el virus.

Los países que buscaron la eliminación implementaron unas medidas tempranas y dirigidas, por ejemplo unas contundentes prohibiciones sobre el viaje internacional, pruebas y rastreo de contactos. Esto condujo a unas tasas más bajas de covid-19, y les permitió tener unas restricciones domésticas menos estrictas.

Otros países (los que buscaron la mitigación) eligieron unas restricciones más flojas para el viaje internacional, y buscaron controlar, en lugar de eliminar, el virus, a través de unas medidas estrictas y prolongadas, que incluyeron el distanciamiento físico y los confinamientos.

Según sus respuestas a la covid-19 de abril de 2020 a junio de 2021, los países se clasificaron como eliminadores (Australia, Japón, Singapur y Corea del Sur) o mitigadores (Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, España, Suecia y Reino Unido).

La salud mental y la valoración vital de las personas en los países mitigadores se vieron más afectadas que en los países eliminadores, según el estudio.

También encontró que las restricciones de distanciamiento físico se relacionaron más de cerca con la salud mental que los cierres de las escuelas, los lugares de trabajo, el transporte público, las cancelaciones de los eventos públicos y las restricciones de los viajes domésticos.

El estudio también encontró que los países mitigadores tuvieron unas tasas de mortalidad más altas que los países eliminadores, y las personas en los países mitigadores tenían una opinión más baja de la respuesta de su gobierno a la pandemia.

“Nuestra investigación demuestra que además de la intensidad de la pandemia en sí, el tipo de respuesta a la pandemia que se implementó hizo una diferencia en la salud mental de las personas”, comentó el coautor del estudio, Rafael Goldszmidt, de la Getulio Vargas Foundation, en Brasil.

“Las estrategias de mitigación se podrían asociar con unos peores resultados de salud mental al menos en parte porque las medidas de contención, como los largos periodos de confinamiento y el distanciamiento físico, pueden impedir las conexiones sociales”, comentó Goldszmidt en la declaración.

“De cualquier forma, dado que unas políticas más estrictas han resultado efectivas para reducir las muertes, quizá ayuden a compensar los efectos que tienen en el sufrimiento psicosocial y las evaluaciones vitales”.