A cuidarse del virus del papiloma humano

Solo en 2020, unas 518 mujeres murieron por cáncer de cuello uterino

Redacción.

El diagnóstico temprano del virus del papiloma humano (VPH) puede evitar el cáncer cérvico uterino, una enfermedad que cobra la vida de 28,000 mujeres al año en América Latina y el Caribe.

Los casos de cáncer de cuello uterino y las muertes por su causa se han reducido de forma dramática entre las mujeres de 14 a 24 años, en particular en comparación con las de 25 a 39 años, que no tuvieron la vacuna disponible en su niñez, gracias a la vacuna.

La misma está disponible desde 2006; sin embargo, hay muchos mitos que impiden que los padres de familia estén anuentes a que sus hijas adolescentes se vacunen, sin pensar que esto puede salvarles la vida. El cáncer cervicouterino es el tercero más frecuente entre las mujeres de América Latina y el Caribe .

En 2020 se presentaron 858 nuevos casos y se produjeron 518 fallecimientos en Honduras debido a este tipo de cáncer, según las estadísticas del Observatorio Global de Cáncer y difundidas por MSD, una compañía biofarmacéutica líder a nivel mundial.

Los tipos

Los VPH son un grupo de más de 150 virus relacionados. A cada variedad de VPH en el grupo se le asigna un número, y se le llama un “tipo de VPH” (por ejemplo, VPH-16).

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Los VPH son llamados virus del papiloma debido a que algunos tipos causan verrugas o papilomas, que son tumores no cancerosos. Sin embargo, existen ciertos tipos de VPH asociados como causantes de cáncer de cuello uterino, así como muchos cánceres de vagina, vulva, ano y pene.

La aplicación de la vacuna del VPH se recomienda para niños y niñas a partir de los 9 años de edad, y hasta los 26 años en hombres y 45 años en las mujeres. Su aplicación se realiza en dos dosis, una inicial, que puede aplicarse a partir de los 9 años, y una segunda dosis, que se aplica de 6 a 12 meses después de aplicada la primera dosis.

Si la aplicación de la vacuna ocurre después de los 15 años serán requeridas tres dosis. En Honduras, la vacuna del VPH está disponible de forma gratuita para niñas de 11 y 12 años dentro del Esquema Nacional de Vacunación.

Mitos y realidades

1. ¿LA VACUNA CONTRA
EL VPH PUEDE CAUSAR LA ENFERMEDAD?
La vacuna contra el VPH no causa infección por VPH ni cáncer. Está elaborada a partir de una partícula parecida al virus y no es infecciosa, lo que significa que no causa infección por VPH o cáncer.

2 ¿ES REALMENTE SEGURA Y EFICAZ LA VACUNA CONTRA EL VPH?La vacuna es segura y eficaz. Al igual que otros medicamentos, puede tener efectos secundarios leves que desaparecen rápidamente. Los más comunes son dolor, enrojecimiento o hinchazón en el brazo donde se aplicó la inyección, fiebre, mareos o desmayos, náuseas, dolor de cabeza o sensación de cansancio, dolor muscular o articular. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) resaltan su nivel de seguridad y eficacia tras más de 12 de años de investigación.

3 ¿PREDISPONE EL INICIO DE LA ACTIVIDAD SEXUAL EL VACUNARSE CONTRA VPH? La vacuna contra el VPH protege contra la infección por VPH y sus enfermedades relacionadas como el cáncer. Diversos estudios clínicos no han evidenciado que las pacientes vacunadas inicien vida sexual anticipadamente.

4 ¿PRODUCEN
INFERTILIDAD LAS VACUNAS CONTRA EL VPH?
No existe una relación causal entre la vacunación contra el VPH y la infertilidad, de acuerdo con la revisión extensiva de la evidencia científica disponible que realizó y concluyó el Grupo Asesor Global para la Seguridad de las Vacunas (GAVCS, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, la vacuna contra el VPH puede ayudar a proteger a las mujeres en el futuro con los problemas de fertilidad que están relacionados al precáncer y cáncer de cuello uterino. La vacuna contra el VPH es una forma segura de proteger la salud y capacidad de tener bebés saludables.

5 ¿LA VACUNA CONTRA EL VPH CONTIENE
SUSTANCIAS DAÑINAS?
Los ingredientes en la vacuna contra el VPH, así como en todas las vacunas, buscan asegurar que esta sea eficaz y segura. Estos ingredientes se encuentran de forma natural en el ambiente, en el cuerpo o en los alimentos. Por ejemplo, la vacuna contra el VPH contiene aluminio, así como las vacunas contra la hepatitis B o la TdaP (contra el tétanos, la difteria y la tos ferina). El aluminio estimula la respuesta inmunológica del cuerpo a la vacuna. La gente está expuesta al aluminio de forma cotidiana a través de los alimentos, los utensilios para comer, el agua e incluso la leche materna. Las vacunas que contienen aluminio se han venido aplicando por décadas de forma segura en más de tres mil millones de personas.