Menores fingieron secuestro y hasta grabaron una “tortura” para pagar cuota de su moto
Los dos menores pedían por su autosecuestro 15,000 lempiras a sus familiares para pagar la cuota de su moto. Mandaban a sus familiares videos en los que aparecían personas encapuchadas simulando torturar al adolescente en Siguatepeque
- Actualizado: 15 de agosto de 2026 a las 18:17 -
Lo que parecía ser un secuestro con exigencia de 15,000 lempiras terminó convertido en una insólita historia luego de que agentes de la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS-DPI) descubrieran que dos menores habrían fingido el plagio para conseguir dinero y recuperar una motocicleta que había sido empeñada.
El caso se registró en Siguatepeque, Comayagua, luego de que la madre del adolescente recibiera una llamada en la que su hijo le manifestó que supuestamente había sido privado de su libertad por dos personas.
De acuerdo con el informe policial, posteriormente otra persona se comunicó con la familia para exigir 15,000 lempiras a cambio de la supuesta liberación del menor y advirtió que, de no entregar el dinero, atentarían contra su vida.
Como parte de las aparentes pruebas de vida, los responsables enviaron a los familiares varios videos en los que se observaba a personas encapuchadas mientras simulaban agredir y torturar al adolescente.
Ante la denuncia, los agentes de la Unidad Nacional Antisecuestros iniciaron las investigaciones y se desplazaron hasta la zona donde presumían que podría encontrarse la víctima.
Mediante las diligencias realizadas, los investigadores lograron ubicar al adolescente en una zona rural de Siguatepeque. Al momento de ser localizado, se encontraba sano y salvo y acompañado por otro menor de 17 años.
Las investigaciones establecieron que el adolescente no habría sido secuestrado y que, según la versión proporcionada por la Policía, habría planificado la situación junto con su amigo.
El propósito habría sido obtener dinero para recuperar una motocicleta que el adolescente había empeñado, de acuerdo con las averiguaciones realizadas por los agentes.
El segundo menor presuntamente colaboró en la elaboración de los videos que posteriormente fueron enviados a los familiares como supuestas pruebas de que el adolescente se encontraba privado de libertad.
Los investigadores también determinaron que las escenas de violencia que aparecían en los videos no correspondían a una agresión real, sino que habrían sido preparadas para hacer creer a los familiares que el menor estaba siendo torturado.
Tras esclarecerse las circunstancias del caso, los dos menores quedaron bajo custodia de las autoridades correspondientes para continuar con el procedimiento establecido para adolescentes en conflicto con la ley.
La UNAS-DPI informó que ambos serán remitidos a la Fiscalía de la Niñez de la jurisdicción, por el supuesto delito de simulación de infracción inexistente, contemplado en el artículo 529 del Código Penal.