La historia de la "madrastra": chats explícitos, visitas perversas, testimonios y condena
Las pruebas contra la hondureña Yulibeth Romero la exponen como responsable de graves delitos contra dos menores de edad, hijos de su expareja
- Actualizado: 11 de marzo de 2026 a las 10:49 -
El silencio en la sala fue absoluto ayer, martes, cuando los tres jueces del Tribunal de Sentencia de los Juzgados de San Pedro Sula anunciaron su decisión. Tras revisar cada prueba, escuchar testimonios y reconstruir la historia, el tribunal declaró culpable por unanimidad a Katherine Yulibeth Romero Sorto, de 28 años, por tres delitos sexuales cometidos contra dos menores de edad, un niño y una niña, hijos de su expareja.
La resolución llegó al concluir el juicio oral y público iniciado el pasado 2 de marzo, una etapa decisiva dentro de un proceso judicial que comenzó meses atrás y que reveló una serie de hechos ocurridos durante varios años. El 26 de mayo de 2025, Romero Sorto fue capturada en las cercanías de un centro comercial de San Pedro Sula. A partir de ese momento quedó bajo custodia de las autoridades.
Posteriormente, la jueza que conocía el expediente le dictó auto de formal procesamiento, ordenando que permaneciera recluida mientras continuaba el proceso penal. Desde entonces, la acusada fue trasladada a la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social, ubicada en Támara, Francisco Morazán, donde ha permanecido durante el desarrollo del caso.
Las investigaciones se activaron luego de que los padres de los menores presentaran una denuncia, lo que permitió a las autoridades iniciar las diligencias para esclarecer lo ocurrido. Según los hallazgos del Ministerio Público, los hechos habrían ocurrido durante varios años, en momentos en que los niños se encontraban bajo el cuidado de la ahora declarada culpable.
Uno de los momentos más delicados del proceso se produjo durante la recolección de testimonios de los menores. Para ello, los fiscales recurrieron a la cámara Gesell, un espacio especializado que permite a víctimas infantiles declarar en condiciones seguras y protegidas. Desde ese entorno, el niño y su hermana señalaron directamente a Romero Sorto como la persona responsable de los abusos.
Estos testimonios, considerados prueba anticipada, se convirtieron en una pieza fundamental para el caso. Durante las investigaciones también se decomisaron varios teléfonos celulares vinculados al caso.
Uno de los dispositivos pertenecía al menor y, según explicó uno de los fiscales, había sido entregado por la propia acusada luego de que el padre le retirara el teléfono anterior como castigo por su bajo rendimiento escolar. El análisis del aparato reveló conversaciones explícitas entre el menor y la acusada, lo que reforzó la acusación presentada por el Ministerio Público.
“Esta prueba es clara al mostrar conversaciones comprometedoras entre la acusada y el menor que ahora tiene 14 años”, explicó uno de los fiscales durante el proceso. De acuerdo con la investigación, los abusos habrían iniciado cuando el niño tenía apenas ocho años.
Los hechos se producían en la casa donde residía la acusada junto al padre de los menores, lugar al que los niños acudían durante visitas de fin de semana. El expediente judicial señala que los abusos continuaron cuando el menor tenía 11 y posteriormente 13 años.
Además, las autoridades establecieron que la hermana del niño, quien tenía siete años, también habría sido víctima de agresiones por parte de la imputada. Durante el juicio, la Fiscalía Especial de Protección de la Niñez y de la Adolescencia presentó una serie de elementos probatorios que los jueces analizaron detenidamente. Luego del fallo condenatorio, los jueces fijaron la audiencia de individualización de la pena para el jueves 26 de marzo a las 9:00 de la mañana.