Andrés y Fergie: La relación más controvertida de la realeza británica
Lo que comenzó como un romance de cuento terminó convertido en una de las historias más polémicas de la monarquía británica entre Andrés Mountbatten-Windsor y Sarah Ferguson
- Actualizado: 19 de febrero de 2026 a las 09:19 -
Desde su divorcio en 1996, el entonces príncipe Andrés —hoy Andrew Mountbatten-Windsor— y Sarah Ferguson han alimentado durante décadas la especulación sobre una posible reconciliación formal. Aunque separados legalmente, continuaron compartiendo residencia en Royal Lodge y proyectando una cercanía poco habitual en la realeza británica.
Tras la muerte de Isabel II en septiembre de 2022, adoptaron a los corgis Muick y Sandy, un gesto que muchos interpretaron como símbolo de estabilidad doméstica. Para la que Fergie definió como “la pareja divorciada más satisfecha del mundo”, aquello parecía su versión particular del final feliz. "Disfrutamos de la compañía del otro; nos permitimos hacer florecer el uno al otro", afirmó en una ocasión. "Sé que suena a cuento de hadas, pero somos así".
El inicio de su romance se remonta a 1985, cuando Diana de Gales impulsó el acercamiento entre ambos. La química fue inmediata. Un año después, Andrés le propuso matrimonio a Sarah en Escocia, consolidando una relación descrita por ella misma como profundamente cómplice. “En Andrés encontré a mi hombre perfecto y mi alma gemela. Era pausado e infinitamente encantador, un bromista como yo, pero sólido y amable", escribió.
La boda se celebró el 23 de julio de 1986 en la Abadía de Westminster ante millones de espectadores. El beso en el balcón de Buckingham quedó grabado como una postal romántica de la década. “Estaba tan profundamente unida, tan profundamente enamorada. No me daba cuenta de que para conseguir a mi príncipe tendría que renunciar a demasiadas cosas, entre ellas al propio hombre”, reconocería después Fergie.
Sin embargo, la vida matrimonial pronto enfrentó tensiones. Las largas ausencias de Andrés por su servicio en la Marina Real, la presión mediática y las burlas sobre el físico de la duquesa erosionaron la relación. “Rara vez nos veíamos, y no se pueden construir unos cimientos sin los ladrillos y el cemento de la unión y la comunicación”, escribió Sarah sobre aquellos años.
El punto de quiebre llegó en 1992 con el llamado “escándalo de los pies”, cuando imágenes publicadas por el Daily Mirror mostraron a Ferguson en actitud comprometida con el asesor financiero John Bryan. La separación se formalizó ese mismo año, dentro del turbulento “annus horribilis” de la reina. En 1996, el divorcio se hizo oficial.
A pesar de la ruptura legal, nunca rompieron la alianza personal. “Siempre decimos que somos la pareja divorciada más satisfecha del mundo”, explicó Fergie. “Estamos divorciados el uno para el otro, no el uno del otro”. Incluso tras el escándalo del “falso jeque” en 2010, cuando Sarah fue grabada ofreciendo acceso a Andrés por dinero, el duque permaneció a su lado. “Después del escándalo del falso jeque, Andrés fue mi campeón, mi gran campeón”, escribió ella.
El mayor golpe a la reputación pública de la pareja llegó con el caso de Jeffrey Epstein. La amistad de Andrés con el financiero derivó en acusaciones por parte de Virginia Giuffre, quien aseguró que fue agredida sexualmente cuando era menor de edad. Andrés negó reiteradamente las acusaciones y en 2019 ofreció una entrevista a la BBC que fue duramente criticada.
Las consecuencias fueron inmediatas: renunció a sus funciones públicas y perdió patrocinios y títulos militares. En 2022 alcanzó un acuerdo extrajudicial con Giuffre, aunque mantuvo su inocencia. Paralelamente, nuevas revelaciones sobre los vínculos de Ferguson con Epstein deterioraron también su imagen pública y afectaron sus actividades empresariales.
En medio de este escenario, Andrés fue despojado progresivamente de sus títulos y tratamiento de “su alteza real”, hasta pasar a ser Andrew Mountbatten-Windsor. Las tensiones con su hermano, el rey Carlos III, se intensificaron, y la pareja terminó abandonando Royal Lodge. El respaldo mutuo, sin embargo, no se quebró.
"Hemos estado siempre ahí el uno para el otro; ya sabes, cuando he pasado por momentos realmente malos en el pasado, Andrés siempre ha estado ahí", dijo Fergie en 2023. “Somos una unidad familiar muy fuerte”, afirmó.