Guerras, tecnología y economía marcan la primera jornada de la Asamblea General de la ONU
El conflicto en Gaza, la disputa entre Irán y Estados Unidos y el futuro de la inteligencia artificial dominaron la primera jornada de la ONU
- Actualizado: 22 de septiembre de 2026 a las 14:14 -
La 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas se abrió este martes en Nueva York en medio de un escenario internacional marcado por guerras, disputas diplomáticas y profundas diferencias entre las principales potencias.
Durante la primera jornada, los líderes mundiales llevaron al principal foro multilateral asuntos que van desde los conflictos en Medio Oriente y Ucrania hasta el cambio climático, la inteligencia artificial y la seguridad internacional.
El secretario general de la ONU, António Guterres, fue el encargado de inaugurar el debate general con un diagnóstico crítico sobre la situación mundial. En lo que representa su última intervención ante la Asamblea como jefe de la organización, advirtió sobre la creciente división entre los países y defendió la cooperación internacional como una vía para enfrentar las crisis actuales.
El cambio climático ocupó otro espacio importante en su discurso. Guterres cuestionó a las grandes compañías petroleras y afirmó que durante décadas han tratado la atmósfera como un “vertedero” mientras obtenían beneficios de las consecuencias de la contaminación. El secretario general volvió a reclamar una transición que reduzca la dependencia de los combustibles fósiles.
La situación entre israelíes y palestinos también estuvo entre los asuntos centrales. Guterres denunció la violencia, los desplazamientos y la expansión de asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada, y alertó sobre el riesgo de que desaparezcan las condiciones necesarias para una solución de dos Estados.
Uno de los discursos más duros sobre Gaza fue pronunciado por el emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani. El mandatario calificó la situación en la Franja como “genocidio” y reclamó un alto definitivo de las operaciones militares, la retirada israelí, el levantamiento del bloqueo y la entrada de ayuda humanitaria. Catar mantiene además un papel de mediador en las negociaciones relacionadas con el conflicto.
La guerra en Oriente Medio también tuvo como protagonista al estrecho de Ormuz. En Nueva York, el canciller iraní, Abás Araqchi, mantuvo contactos con el enviado estadounidense Steve Witkoff para abordar las condiciones de Teherán para una eventual reapertura de esta estratégica vía marítima, según los reportes difundidos durante la jornada.
El presidente estadounidense, Donald Trump, convirtió posteriormente su intervención ante la Asamblea en uno de los momentos de mayor tensión del día. El mandatario defendió las acciones de su Gobierno y aseguró que Estados Unidos ha utilizado su poder para enfrentar amenazas y promover acuerdos, al tiempo que endureció su discurso contra Irán.
Trump también advirtió que Washington podría recurrir a su poderío militar para proteger sus intereses en el continente americano si considera que existen amenazas contra Estados Unidos. El mandatario puso como ejemplo las acciones emprendidas por su administración en Venezuela y vinculó parte de su discurso con la lucha contra el narcotráfico.
En el escenario europeo, el presidente francés, Emmanuel Macron, utilizó su intervención para reclamar una mayor defensa del sistema multilateral y cuestionar lo que describió como una política basada en la fuerza. En relación con Ucrania, propuso una doble moratoria para detener ataques contra infraestructuras civiles y energéticas, así como para facilitar el transporte de cereales a través del mar Negro.
Macron también planteó la necesidad de que los países desarrollen capacidades propias en inteligencia artificial. Su propuesta apunta a que una coalición de naciones independientes impulse modelos avanzados de IA de código abierto para reducir la dependencia tecnológica de las grandes potencias, particularmente Estados Unidos y China.
Otro de los acontecimientos destacados fuera del hemiciclo fue la firma de un acuerdo de seguridad entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia. El pacto establece una presencia militar estadounidense permanente en la isla y contempla restricciones a la presencia de Rusia y China, mientras mantiene el reconocimiento de la soberanía danesa y del derecho de autodeterminación de Groenlandia.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, aseguraron posteriormente que el acuerdo respeta las “líneas rojas” de sus territorios. Frederiksen destacó que el documento es jurídicamente vinculante y que reconoce la soberanía de Dinamarca, la integridad territorial del reino y el derecho de los groenlandeses a decidir su futuro.
La situación de Venezuela también estuvo presente en los pasillos de Naciones Unidas. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, coincidió con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y se acercó a conversar con él sobre la situación de su país. Sánchez le manifestó que España está comprometida con Venezuela y con el futuro de la región, y ambos acordaron mantener el contacto.
Así transcurrió una primera jornada marcada por posiciones enfrentadas sobre las guerras, la seguridad, el comercio, el clima y la tecnología. Mientras Guterres llamó a recuperar la cooperación internacional, varios mandatarios defendieron estrategias nacionales de seguridad y otros reclamaron respuestas más firmes ante los conflictos de Gaza, Ucrania y Medio Oriente.
La 81.ª Asamblea General continuará durante los próximos días con nuevos discursos y reuniones bilaterales en Nueva York.