Histórico: ex enfermera fue investida como la primera arzobispa de Canterbury
A los 37 años ya había hecho historia en la enfermería británica y ahora Sarah Mullally se convierte en la primera mujer primada anglicana
- Actualizado: 25 de marzo de 2026 a las 14:35 -
Sarah Mullally hizo historia al convertirse en la primera mujer en asumir el cargo de primada dentro de la Iglesia anglicana. Este miércoles fue entronizada en la Catedral de Canterbury, considerada el centro espiritual del cristianismo en Inglaterra.
El evento causó gran impacto en la histórica ciudad de Canterbury, ubicada al este de Londres. Allí, en un ambiente cargado de simbolismo ligado a san Agustín de Canterbury, Mullally expresó su emoción al recibir el báculo que representa su autoridad como arzobispa.
Aunque ya había asumido oficialmente el cargo en enero, la ceremonia de esta semana marca el inicio formal de su labor pública como líder de la Iglesia de Inglaterra y como guía espiritual de la Comunión Anglicana a nivel mundial.
Entre los asistentes destacaron el príncipe William, príncipe de Gales; la princesa Catherine, princesa de Gales; el primer ministro Keir Starmer, y representantes de la Iglesia ortodoxa.
Originaria de Woking, al suroeste de Londres, Mullally nació en 1962. Antes de su trayectoria religiosa, desarrolló una destacada carrera como enfermera en el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, donde llegó a ser jefa de enfermería de Inglaterra a los 37 años, la persona más joven en ocupar ese puesto.
Mullally reemplaza al anterior arzobispo, Justin Welby, quien dimitió en noviembre de 2024 tras recibir críticas por no haber actuado con firmeza ni haber informado a las autoridades sobre denuncias de abuso
Además de su papel institucional, Mullally ha sido reconocida por su enfoque en temas sociales y de salud pública, áreas en las que ha mantenido una voz activa desde su etapa como profesional sanitaria.
Durante su trayectoria dentro de la Iglesia, ha promovido iniciativas relacionadas con el bienestar comunitario, la atención a los más vulnerables y el fortalecimiento del papel de la mujer en estructuras eclesiásticas tradicionalmente dominadas por hombres.
Su nombramiento también se produce en un contexto de transformación y desafíos para la Iglesia anglicana, que enfrenta debates internos sobre inclusión, liderazgo y transparencia.
En ese sentido, la llegada de Mullally al cargo es vista por algunos sectores como una oportunidad para impulsar cambios y recuperar la confianza institucional, en medio de un escenario marcado por cuestionamientos recientes.