¿Por qué ver el Mundial genera felicidad?, esto dice la ciencia
No estás loco, es una realidad, ver el Mundial activa diversas funciones cerebrales que desatan emociones. Aquí te explicamos con fundamentos.
- Actualizado: 21 de junio de 2026 a las 17:50 -
El comienzo de la Copa Mundial de Fútbol 2026 disparó las ilusiones de millones de hinchas que comparten la misma pasión: disfrutar del fútbol y alentar a su selección. ¿Qué hay detrás de esta conexión y por qué el fútbol hace tan feliz a la gente, según la ciencia? En diálogo con Infobae, el doctor Alejandro G. Andersson, director del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), afirmó que el Mundial no es solamente un evento deportivo: es un fenómeno emocional, social y cerebral.
“Desde la neurociencia, el fútbol hace feliz porque activa varios sistemas al mismo tiempo: la expectativa, la recompensa, la identidad grupal, la memoria emocional y la pertenencia. No miramos un partido como quien mira un objeto neutral. El cerebro lo vive como una historia: hay tensión, incertidumbre, amenaza, esperanza, alivio, frustración y celebración", destacó.
El doctor agregó que la cita mundialista tiene algo muy potente: transforma a millones de personas en parte de un mismo ‘nosotros’. “La camiseta, el himno, los colores, los rituales familiares, juntarse a mirar el partido, gritar un gol con otros... Todo eso fortalece la identidad colectiva. El cerebro humano está profundamente diseñado para pertenecer a grupos. Durante gran parte de nuestra evolución, sobrevivir dependía de estar integrado a una tribu. Hoy esa lógica aparece de manera simbólica y civilizada en el deporte: ‘Nosotros contra ellos’, pero dentro de reglas, juego y celebración", describió.
“Por eso un gol no es solamente una pelota que entra en un arco. Para el hincha, el gol es una descarga emocional colectiva y se libera una emoción compartida que tiene un efecto muy poderoso", completó Andersson. Por su parte, el doctor Claudio Waisburg, médico neurólogo y neurocientífico, director del Instituto Soma (MN 98.128), explicó a Infobae que el fútbol activa algunos de los circuitos cerebrales más importantes para el bienestar humano.
“Cuando una persona sigue a su equipo, el cerebro libera neurotransmisores como dopamina, asociados al placer y la anticipación de una recompensa. Pero el fenómeno va mucho más allá del resultado”, apuntó. En ese sentido, profundizó: “Desde la neurociencia sabemos que los seres humanos somos profundamente sociales. Sentir que formamos parte de un grupo como una hinchada, una selección o una comunidad de aficionados, activa redes cerebrales relacionadas con la identidad y el sentido de pertenencia. Por eso un Mundial genera algo único: millones de personas compartiendo emociones, rituales y expectativas al mismo tiempo",
Según su mirada, el cerebro disfruta especialmente de las historias cuyo desenlace es impredecible, y pocos espectáculos reúnen tantos ingredientes emocionales como un partido decisivo. “El fútbol no solo entretiene, le da al cerebro algo que necesita profundamente: conexión social, emoción compartida y una sensación de pertenecer a algo más grande que uno mismo", completó.
Por otro lado, el doctor Jorge Rocco, médico psiquiatra especializado en deportes, afirmó a Infobae que el fútbol hace muy feliz a la gente, pero también “puede hacer bastante infeliz a la gente, depende del resultado”. También señaló diferencias con los clubes de fútbol: “Con la Selección se genera una cohesión de identidades y afectos, ya que el país entero se siente representado y se reducen las diferencias entre hinchas de distintos equipos. En competencias internacionales, como los mundiales, es común ver personas con camisetas de sus clubes sin conflicto, porque prima la solidaridad y la idea de alcanzar el triunfo en conjunto”.
En cuanto a los efectos químicos y emocionales del fútbol, el psiquiatra destacó: “Como toda emoción positiva, el fútbol produce un aumento de endorfinas y de neurotransmisores, lo que genera un humor satisfactorio, siempre que el resultado sea favorable. Si el resultado no es el esperado, la decepción puede ser incluso mayor que la que se experimenta con un equipo de club, ya que en la Selección suelen estar en juego eliminaciones o situaciones que complican el futuro en la competencia.”
Y agregó: “Por algo al fútbol se lo llama pasión de multitudes. Despierta emociones tribales, desde peleas hasta festejos desmesurados. El campeonato mundial después de Qatar es un ejemplo de esa desbordante e incontenible emoción. El fútbol moviliza las emociones más intensas cuando hay éxito y también las más tristes cuando el triunfo no llega".
En síntesis, el doctor Andersson concluyó: “El Mundial hace feliz porque toca fibras muy profundas del cerebro humano. Nos da una historia común, una tribu simbólica, una emoción compartida y un motivo para reunirnos. La felicidad no viene solo del resultado; viene de sentir que formamos parte de algo más grande que nosotros“.