Mascotas adoptadas en pandemia llegan a la mediana edad: señales de envejecimiento
Existen maneras de preservar la salud de nuestra mascota adulta por muchos años más y que tenga una vejez feliz.
- Actualizado: 01 de junio de 2026 a las 18:57 -
Millones de perros y gatos adoptados durante pandemia transitan hoy la mediana edad, una etapa que impone nuevos retos a las familias que los recibieron en tiempos de confinamiento. A pesar de que sus tutores cuentan con herramientas para favorecer el bienestar de sus animales a medida que crecen, la escasez de información acerca de los cuidados específicos en esta fase se mantiene como una barrera.
En 2026, hogares de todo el mundo asumen la responsabilidad de acompañar a sus perros y gatos “pandémicos” en el tránsito hacia los seis o siete años, cuando el envejecimiento comienza a manifestarse de forma paulatina. Así lo señala un estudio internacional de ROYAL CANIN, que advierte sobre la necesidad de prestar atención a esta generación de animales que envejece al unísono.
El abordaje adecuado de esta etapa exige controles veterinarios regulares, una dieta equilibrada, vigilancia del peso y la detección precoz de cambios en el comportamiento, la energía o la movilidad. La intervención preventiva no solo protege la salud de los animales, sino que también amplía sus años de vida saludable.
Aunque muchos de estos perros y gatos conservan vitalidad y energía, el mundo veterinario advierte sobre la aparición de transformaciones biológicas sutiles que pueden afectar la salud a largo plazo. La misma investigación revela que apenas el 44% de los tutores relaciona el envejecimiento con síntomas visibles. Más de un tercio cree que el paso del tiempo es inevitable y poco puede hacerse, mientras que dos tercios reconocen sentir emociones negativas al enfrentar la perspectiva del envejecimiento de sus animales.
La investigación, impulsada por Censuswide, abarcó a 19.012 tutores de perros y gatos en países como Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Canadá, India, México, China, Corea del Sur, Tailandia, Francia, Alemania, Italia, Portugal, España, Brasil, Japón, Hong Kong y Taiwán. Los datos se recopilaron entre el 17 y el 24 de marzo de este año. Censuswide forma parte de la Market Research Society (MRS), el British Polling Council (BPC) y adhiere al Global Data Quality Pledge.
Entre los principales hallazgos, el estudio destaca que el apego emocional no siempre se traduce en acciones preventivas. Un 38% de los tutores considera que el envejecimiento es un proceso irreversible, lo que tiende a desalentar la adopción de medidas anticipadas. Además, el 55% de los encuestados evita abordar el tema de la vejez animal por el impacto emocional que les genera.
Esta reticencia contrasta con la dedicación cotidiana: el 74% de los tutores reconoce comprar regalos para los cumpleaños de sus animales, y un 30% destina más recursos a estos obsequios que a los de sus propios hijos. A pesar del cariño, la prevención temprana sigue siendo una asignatura pendiente. Solo dos de cada cinco tutores actúan antes de notar síntomas, mientras que un 31% posterga intervenciones si percibe a su animal como saludable.
En estos años suelen aparecer cambios fisiológicos discretos: gatos que muestran un leve descenso en su nivel de actividad o perros con movilidad algo reducida, señales que suelen pasar inadvertidas en las primeras etapas. La mayoría de los tutores solo reconoce estos indicios cuando los síntomas ya resultan evidentes.
Atender las necesidades de los animales en la mediana edad permite anticipar y retrasar la aparición de trastornos propios de la vejez. Sin embargo, persisten conceptos erróneos: uno de cada cuatro tutores desconoce que problemas como la diabetes se vuelven más frecuentes en esta fase. “Todo comienza con pequeños cambios en la relación con el entorno. Los animales pueden dejar de escuchar bien o filtrar sonidos distintos, y pueden presentar alteraciones olfativas o visuales que modifican la percepción de su mundo. Estos primeros cambios aparecen como breves ausencias o sutiles momentos de desconexión, algo que se observa principalmente en perros”.
Para favorecer la expectativa de vida saludable en perros y gatos de mediana edad, los especialistas recomiendan establecer controles veterinarios periódicos y consultar sobre el envejecimiento incluso cuando el animal aparenta estar en buenas condiciones. Controlar el peso y ofrecer una alimentación equilibrada resultan acciones esenciales para prevenir enfermedades.
Observar cambios en el comportamiento, la movilidad o el nivel de actividad es clave para detectar y tratar a tiempo alteraciones asociadas con el envejecimiento. Los veterinarios afirman que medidas sencillas y continuas inciden de manera directa en la calidad de vida de los animales a largo plazo.
Entre los errores más habituales, Zysman destaca la falta de información sobre geriatría veterinaria y la tendencia a considerar a los animales mayores como enfermos. “No existe suficiente información sobre geriatría. Se suele interpretar al anciano como un enfermo, sin reconocer que la vejez es una etapa particular. Así como un cachorro no es un adulto precoz, un anciano no es un adulto tardío”, remarca. Además, advierte sobre la aplicación de prácticas domésticas o profesionales poco adecuadas para esta etapa y subraya la importancia de la detección temprana y la compensación médica.