¿Belleza sin límites? Usan grasa de donantes fallecidos para esculpir cuerpos
Un relleno elaborado con tejido adiposo de donantes fallecidos gana popularidad para aumentar senos y glúteos, mientras médicos alertan sobre la falta de estudios a largo plazo
- Actualizado: 14 de julio de 2026 a las 11:10 -
Una controvertida tendencia estética está ganando terreno en Estados Unidos: utilizar tejido graso de donantes fallecidos para aumentar el volumen de los senos, glúteos y otras zonas del cuerpo. El procedimiento, conocido como AlloClae, promete remodelar la figura sin extraer grasa del propio paciente, pero su origen, seguridad y regulación han abierto un intenso debate médico y ético.
AlloClae es un relleno corporal elaborado a partir de tejido adiposo humano donado, que posteriormente pasa por un proceso de selección y tratamiento. Comercializado como grasa "lista para usar" o un "injerto de grasa embotellada", el producto comenzó a ser presentado por Tiger Aesthetics en Estados Unidos a finales de 2024 como una alternativa a las transferencias tradicionales. (Imagen de referencia, no del producto real).
A diferencia del injerto de grasa autóloga, en el que un cirujano realiza una liposucción para extraer tejido del propio paciente y colocarlo en otra zona, este método permite inyectar volumen sin esa intervención previa. Su uso ha despertado interés para corregir los llamados "hip dips", remodelar glúteos, suavizar el contorno de implantes mamarios y tratar irregularidades dejadas por antiguas liposucciones.
La tendencia también ha encontrado un nuevo mercado entre pacientes que perdieron grandes cantidades de peso tras utilizar medicamentos GLP-1, como "Ozempic" y "Wegovy". Algunos especialistas aseguran que estas personas buscan recuperar volumen en zonas específicas como el rostro, los senos y los glúteos, especialmente cuando ya no cuentan con suficiente grasa corporal para someterse a una transferencia convencional.
Sin embargo, el entusiasmo por AlloClae contrasta con las advertencias de médicos que piden mayor cautela. El cirujano plástico Tommaso Addona ha señalado que la grasa inyectada podría provocar necrosis, quistes o calcificaciones capaces de generar imágenes anómalas durante estudios para detectar cáncer de mama, ocasionando posibles falsas alarmas y procedimientos invasivos adicionales.
La evidencia científica disponible todavía es limitada. De acuerdo con información difundida por medios estadounidenses, un metaanálisis reciente reunió únicamente diez estudios en humanos, con 93 pacientes y periodos de seguimiento generalmente inferiores a dos años. Para algunos especialistas, estos datos resultan insuficientes para establecer con certeza la seguridad del procedimiento a largo plazo.
Uno de los casos que encendió las alarmas fue el de una paciente identificada como Sandra, quien pagó 13 mil dólares para recibir 50 cc de AlloClae en cada seno, según compartió en una nota el medio internacional CNN. Dos meses después comenzó a sentir dolor, cambios de coloración y bultos. Su médico le diagnosticó necrosis grasa después de que parte del tejido inyectado no lograra desarrollar el suministro sanguíneo necesario para integrarse correctamente.
“Se parecía mucho al AlloClae. Tenía un aspecto aceitoso, grumoso y amarillento”, relató la mujer al describir el líquido que salió de uno de los puntos de inyección. Sus quistes fueron aspirados, aunque todavía percibe bultos y, paradójicamente, podría necesitar una cirugía para retirar restos del material, según su testimonio.
Más allá de los posibles riesgos médicos, el origen del tejido ha generado interrogantes éticas. Arthur Caplan, profesor de Bioética de la Facultad de Medicina Grossman de la NYU, cuestionó la comercialización de materiales procedentes de cuerpos donados. “Ganar dinero supone realmente traicionar el altruismo. Creo que es un problema ético”, expresó al analizar la industria.
Tiger Aesthetics sostiene que trabaja con bancos de tejidos acreditados y que los donantes completan documentos de consentimiento sobre el posible destino de sus tejidos. La compañía también afirma que AlloClae está legalmente regulado bajo las normas federales correspondientes, aunque mantiene una disputa con autoridades sanitarias de Nueva York después de que se negara la distribución del producto en ese estado. Pese a las dudas, más de 2 mil pacientes habrían recibido el tratamiento desde mayo de 2025, según cifras de la empresa fabricante. Entre quienes lo consideran un avance de "nueva generación" y aquellos que lo llaman "relleno zombi" o "inyecciones de cadáver", AlloClae vuelve a colocar una incómoda pregunta sobre la mesa: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar para moldear el cuerpo y perseguir la imagen considerada perfecta?