Rosalía deslumbra en Lyon con el arranque de su gira ‘Lux’
Rosalía inicia en Lyon su gira ‘Lux’ con un espectáculo que mezcla ballet, electrónica y teatralidad ante 15.000 personas.
- Actualizado: 17 de marzo de 2026 a las 14:30 -
Prometía éxtasis y no decepcionó. Rosalía inició el lunes en Lyon (Francia) la gira de su cuarto disco, Lux, con un espectáculo en el que la artista catalana sumergió al público en un viaje ecléctico, por momentos teatral como un ballet y, a ratos, desenfrenado como una fiesta electrónica en una iglesia abandonada.
Con la orquesta situada en el centro del LDLC Arena, un recinto con capacidad para unas 15.000 personas, la cantante mantuvo en secreto su puesta en escena hasta el último instante. Unas compuertas de madera se abrieron para dar paso a su equipo, que portaba una gran caja blanca.
De ella emergió Rosalía, como una muñeca bailarina a la espera de cuerda, ataviada con tutú y zapatillas de ballet, para iniciar el concierto del mismo modo que arranca Lux: con ‘Sexo, violencia y llantas’ y ‘Reliquia’.Danzando sobre las puntas, el ballet marcó el hilo conductor de los primeros temas —todos de su nuevo disco—, hasta dar paso a una atmósfera más lírica con ‘Mio Cristo Piange Diamanti’, en la que cambió el tutú por un velo y adoptó una estética cercana a la de Maria Callas.
El contraste llegó con la wagneriana ‘Berghain’, donde apareció con cuernos de plumas negras, en una versión remezclada del primer sencillo de Lux, que desembocó en una ‘rave’ intensa.El repertorio del nuevo álbum cedió entonces espacio a éxitos anteriores, especialmente de Motomami. Temas como ‘Saoko’ encendieron al público.
Con ‘La fama’ y la audiencia ya entregada, Rosalía recordó que era su primera actuación en Lyon, mientras alternaba ritmos urbanos —como ‘La Combi Versace’— con sonidos de raíz presentes en ‘De madrugá’ o ‘El redentor’.También sorprendió con una versión de ‘I can’t take my eyes off you’. Primero apareció en lo alto de una escalera, evocando a una Mona Lisa contemporánea en el Louvre, y luego desfiló como una estrella de Hollywood ante el público.
Uno de los asistentes tuvo la oportunidad de acompañarla a un confesionario instalado en el escenario, donde la artista le pidió que revelara sus pecados. El espectador relató una venganza contra su expareja tras una infidelidad. “Lo que te encontraste fue lo que se conoce como un perla”, respondió Rosalía, antes de interpretar el tema homónimo.
En ‘Sauvignon blanc’, hizo honor al título bebiendo una copa de vino blanco sobre el piano, en uno de los momentos más íntimos de la noche, acompañado por las luces de los teléfonos móviles del público.
Rosalía (San Esteban Sasroviras, 1992) también se mezcló con los asistentes durante ‘Dios es un stalker’, caminando entre fans —muchos vestidos de blanco— hasta llegar al centro del recinto, donde se integró con la orquesta Heritage, que ya la acompañó en los premios BRIT.
Desde allí interpretó ‘La rumba del perdón’ y ‘CUUUUuuuuuute’, en otro giro hacia la electrónica, reforzado con una versión de ‘Sweet Dreams (Are Made of This)’, popularizada por Marilyn Manson.
Sin Bad Bunny, cantó ‘La noche de anoche’ en una versión más romántica y orquestada. El tramo final llegó con ‘Bizcochito’ y ‘Despechá’.
‘Novia robot’ y ‘Focu ‘ranni’ cerraron el repertorio principal, reafirmando el protagonismo de Lux. Como bis, un sobrio e intenso ‘Magnolias’, con Rosalía sola en escena, puso el broche final.