¿Es posible ser católico y bailar con la música de Bad Bunny?
“Al final las personas somos más complejas que una playlist”, manifestó Carmen Gómez, una joven española que fue al concierto de Bad Bunny y también atenderá la visita del papa León XIV en España
- Actualizado: 04 de junio de 2026 a las 11:42 -
Este fin de semana en España hay dos nombres indiscutibles: el papa León XIV y Bad Bunny. Y aunque las letras explícitas del 'Conejo Malo' choquen con los preceptos de la fe católica, jóvenes creyentes ven completamente compatible rezar y disfrutar del concierto del puertorriqueño y, de hecho, algunos acudirán a ambos eventos. "Hay letras que son muy explícitas y me encantaría que no estuvieran, pero es su forma de expresarse y la gente las escucha -me incluyo porque he ido al concierto-, pero de escucharla a practicarla hay una diferencia", dice a EFE Carmen Gómez.
Ella asistió el 31 de mayo al segundo concierto en Madrid de Bad Bunny, "no por las letras sino por el show", y está expectante por ver al papa en Canarias, donde reside. Carmen tiene 26 años, es farmacéutica, está haciendo el segundo año de doctorado investigando cómo mejorar el tratamiento del párkinson, va a misa asiduamente, le gustan Coldplay, Imagine Dragon y también Bad Bunny.
“Al final las personas somos más complejas que una playlist”, defiende esta joven canaria, cuya forma de ser risueña encaja muy bien con la música de Bad Bunny, “sin darle gran importancia a las letras”. Fernando Conde-Pumpido tiene 30 años, es ingeniero de telecomunicaciones y trabaja haciendo satélites para la agencia espacial. Es catequista, va a ir a todos los eventos que tiene el papa en Madrid y en la vigilia con jóvenes tendrá oportunidad de preguntarle; también fue el miércoles al concierto de Benito Antonio Martínez Ocasio.
Conoció a Bad Bunny por los adolescentes a los que daba catequesis. Lejos del choque que le puedan crear algunas letras, le atrajo que es una música “muy bien hecha” y que el artista también se hace cuestionamientos sobre su vida y reconoce que no se porta bien o no hace las cosas que debería. E igual que el papa es intérprete de Dios y guía de la Iglesia, Bad Bunny es un guía en la recuperación de la identidad puertorriqueña: “la manera en la que comunica eso a la gente a través de la música es muy potente y hace que los chicos le escuchen”, dice a EFE.
Si hubiera tenido que elegir, Carmen no duda: “Hubiera ido a ver al papa”. Ya ha visto a otros pontífices en múltiples ocasiones en encuentros mundiales de la juventud y en el Vaticano. Para ella, la fe es “seguir los mandamientos de ir a misa los domingos, pensar en el prójimo, reflexionar acerca de lo que está bien, lo que está mal”.
A Fernando, que también ha visto a los anteriores papas y en la visita de Benedicto XVI a Madrid y dialoga con Dios todos los días, la fe le ayuda a “interpretar y dar sentido a la vida” y a encontrar en el día a día "una dimensión más profunda y verdadera”. A Carmen le da esperanza que cada vez más jóvenes buscan la fe y Fernando coincide: “Hay una mayor apertura; no sé si un mayor acercamiento a la Iglesia, que también, pero sí que creo que la propuesta que se les había hecho a nuestros padres no es suficiente”.
Se refiere a que a la generación anterior se les inculcó que tenían que trabajar mucho para tener dinero, éxito y poder, y ahora sus hijos descubren que eso “no puede ser el fin último de la vida”, pues cuando no está todo se desmorona. Elena, aunque es creyente desde siempre, comenzó a ser practicante hace un año. "Vi que me estaba conformando con la vida que tenía y que no estaba siendo del todo libre en mis decisiones. Empecé a indagar y a dejarme acompañar y mi vida ha cambiado mucho. He buscado una coherencia en mi vida que me ha hecho cada vez más libre", cuenta a EFE.
Compró la entrada de Bad Bunny hace más de un año porque creció con su música y en su época de universidad salía mucho de fiesta. "No da igual lo que escuchas, pero creo que Bad Bunny hace música de todo tipo; no todas las canciones son muy explícitas, tiene muchas que sí y se caracteriza por esto, pero puede que lo tenga más normalizado porque he crecido con ello", afirma.
"El estilo de vida que sugiere el cristianismo no es no hacer nada y estar aislados; intentamos satisfacernos de experiencias y de lo que el mundo nos ofrece", dice esta joven de 25 años que irá el sábado al concierto del puertorriqueño y el domingo a la misa del papa en Madrid. “Cualquier cristiano que viva en el mundo tiene que aprender a dialogar con esto porque la alternativa es meterte en una cueva”, dice Fernando, y continúa: "Creo que sí que se puede desarrollar una sensibilidad para poder apreciar lo bueno que tienen y seguir hablando abiertamente de las cosas con las que no estás de acuerdo”.
Quizás a los católicos les guste más cuando Benito canta "yo sé que Dios me está mirando, por eso es que yo estoy bien" que cuando dice "tú no eres una santa ni yo soy un santo, nos conocimos pecando". Pero lo cierto es que, como dice María, otra joven católica, se puede tener fe y pasarlo bien en un concierto y, aunque se trate de ser coherente, “con los pensamientos y los actos, a veces es imposible”.