¡De la Selección de Honduras al púlpito! Cambió el fútbol por la palabra de Dios
El jugador del Motagua dejó atrás los botines y los estadios para dedicarse al servicio cristiano y convertirse en pastor.
- Actualizado: 05 de septiembre de 2026 a las 14:54 -
Un recordado exjugador hondureño, que en su etapa como futbolista llegó a defender los colores de clubes de la Liga Nacional e incluso tuvo la oportunidad de representar a la Selección de Honduras, tomó una decisión que cambió por completo el rumbo de su vida.
Después de varios años ligado al deporte y de vivir las exigencias, alegrías y sacrificios propios del fútbol profesional, decidió alejarse de las canchas y dejar atrás esa etapa para dedicar su vida a una nueva misión: predicar la Palabra de Dios.
Hoy, lejos de los estadios, los entrenamientos y las concentraciones, ejerce como pastor en Estados Unidos, donde comparte su testimonio y utiliza su experiencia personal para transmitir un mensaje de fe, esperanza y transformación
Su historia se ha convertido en un ejemplo de cómo una carrera deportiva puede llegar a su final, pero también abrir la puerta a un nuevo propósito de vida, marcado por la espiritualidad y el servicio a los demás.
Después de colgar los botines, su historia tomó un rumbo que pocos podían imaginar. El exfutbolista decidió dejar atrás la rutina de los entrenamientos, los partidos, los viajes y la presión propia de la competencia para enfocarse en su vida espiritual.
Ese proceso de transformación lo llevó a involucrarse cada vez más en la iglesia y, posteriormente, a convertirse en pastor en Estados Unidos.
Desde entonces, su principal objetivo ha sido compartir la Palabra de Dios, transmitir mensajes de fe y esperanza y contar parte de su propio testimonio para ayudar a otras personas que atraviesan momentos difíciles o buscan encontrar un nuevo camino en sus vidas.
David Alejandro Molina Guerra es el exjugador hondureño que ahora se encarga de predicar en Estados Unidos.
Nacido el 14 de marzo de 1988 en Tegucigalpa, Francisco Morazán, Molina se formó desde joven en las categorías inferiores del Motagua, club al que estuvo vinculado durante prácticamente toda su carrera profesional. Se desempeñaba principalmente como defensa central, aunque también tenía la capacidad de jugar como lateral.
David Molina llegó al primer equipo del Motagua siendo muy joven y permaneció durante varios años defendiendo los colores azules. De acuerdo con los registros disponibles, disputó alrededor de 100 partidos con el conjunto capitalino y marcó cinco goles.
Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó con la conquista del campeonato de Liga Nacional con Motagua en la temporada 2010-2011. Además, durante el torneo 2011-2012 se convirtió en uno de los futbolistas más constantes de la plantilla, al punto de recibir el sobrenombre de “El Hombre de Hierro”, debido a su regularidad y presencia en los partidos del equipo.
Molina pasó por categorías menores y llegó hasta la selección absoluta de Honduras. Además, fue integrante de la selección Sub-23 que consiguió la clasificación a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, una de las experiencias internacionales más importantes de su carrera.
Pero cuando todavía tenía mucho camino por recorrer dentro del fútbol, una lesión en la rodilla terminó cambiando sus planes. Molina tuvo que retirarse del fútbol profesional con apenas 26 años. La lesión no evolucionó como esperaba y las dificultades físicas terminaron impidiéndole continuar compitiendo al máximo nivel.
Después de dejar el fútbol, David Molina tomó una decisión que marcaría el inicio de una nueva etapa: emigró junto a su familia a Estados Unidos. Ya instalado en territorio estadounidense, tuvo que comenzar prácticamente una nueva vida. Lejos de los estadios, los entrenamientos y los vestuarios, empezó a trabajar en el área de la construcción.
Con el paso del tiempo también se convirtió en empresario. Molina fundó United Georgia Roofing, compañía dedicada a trabajos relacionados con techos, pintura y otros servicios de construcción.
Con el paso de los años, el exfutbolista comenzó a involucrarse cada vez más en actividades de la iglesia y en la predicación. Su experiencia personal, desde su etapa como futbolista hasta el retiro obligado por una lesión y posteriormente su llegada a Estados Unidos, terminó formando parte de un nuevo testimonio de vida.
Actualmente, Molina se desempeña como pastor en la iglesia MAAM Gwinnett, ubicada en Norcross, Georgia.
De esta manera, el exjugador cambió completamente el escenario de su vida. El uniforme y los tacos quedaron atrás y fueron sustituidos por el traje y el púlpito.
David Molina pasó de ser un defensor reconocido del Motagua y seleccionado nacional hondureño a convertirse en empresario y posteriormente en pastor en Estados Unidos.
Molina no pudo prolongar su carrera como futbolista profesional, pero encontró otros caminos para desarrollarse, formar una familia, emprender y finalmente dedicar su vida al ministerio cristiano.