24/11/2025
01:11 PM

Verdades desconocidas

Sabemos que la leche es nutritiva, pero pocos valoramos sus aportes como descremada o semi descremada

    La leche es fuente de calcio, por lo tanto debe ingerirse diariamente desde el nacimiento a través de la leche materna y a lo largo de la vida a través de la leche vacuna y derivados, para formar y mantener la masa ósea y prevenir la aparición de Osteoporosis.

    La leche además contiene otros minerales como fósforo y diferentes vitaminas entre las que se encuentra la vitamina D, que favorece la absorción de calcio. También es buena fuente de proteínas, nutrientes cuya función principal es la de contribuir a la formación de diferentes tejidos, como por ejemplo, los músculos. Los mamíferos al nacer se alimentan exclusivamente de la leche de su especie, ya que durante esta época la leche cubre completamente las necesidades nutricionales del recién nacido.

    Pero muy pocos comprendemos la diferencia entre descremada, deslactosada y pasteurizada que se consume recomendablemente a partir de cierta etapa de la vida. Por fortuna, nuestra experta la Máster en Nutrición, Norma Coello aclara nuestras inquietudes.

    Normalmente se recomienda que todo niño mayor de 2 años consuma leche parcialmente o semi- descremada independientemente de su peso, dado que sirve como medida preventiva a la obesidad infantil y totalmente descremada a mayores de 25 años para evitar la aparición de enfermedades cardiovasculares. Para patologías como la gastritis, la leche es beneficiosa porque al tratarse de un alimento alcalino (pH 6.6), esta neutraliza la acidez característica de esa enfermedad. Además conviene que esta sea descremada para facilitar su digestión. Al contrario de lo que mucha gente piensa, el calcio no se pierde al descremar la leche. En este proceso, tan sólo se eliminan las grasas y las vitaminas que van disueltas en ellas (liposolubles), como la A, D y E. Algo que no hay que olvidar es que las propiedades nutricionales de la leche están intimamente ligadas al contenido en grasa de la leche.
    La leche entera contiene cantidades considerables de vitamina A, B, D y calcio. La leche desnatada o semidesnatada contiene las mismas cantidades de proteínas, calcio, magnesio, fósforo, potasio y zinc y vitamina B que la leche entera, pero las vitaminas A y D se reducen a menos de la mitad o incluso desaparecen. Por eso es recomendable consumir productos descremados que se hayan enriquecido con estas vitaminas.