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La princesa de Nueva York

  • Actualizado: 15 agosto 2008 /

Ivanka Marie Trump no tiene título ni corona, ni mucho menos sangre royal, pero trae en sus genes la clase, la inteligencia y la visión para hacer crecer su fortuna y su nombre. Con ello ha demostrado del por qué ha sido ungida como la princesa de Nueva York.

    Ivanka Marie Trump no tiene título ni corona, ni mucho menos sangre royal, pero trae en sus genes la clase, la inteligencia y la visión para hacer crecer su fortuna y su nombre. Con ello ha demostrado del por qué ha sido ungida como la princesa de Nueva York.

    Es la heredera neoyorquina que ha roto esquemas y es ejemplo para chicas que como ella nacieron en cuna de oro, rodeadas de suntuosidades y el privilegio de ser hija de un poderoso magnate inmobiliario.

    El clan Trump representa para los norteamericanos lo que los Windsor son para los ingleses: realeza. En ese seno de familia nació Ivanka Marie, exactamente un 30 de octubre de 1981 en la Gran Manzana.

    De su padre Donald Trump heredó la astucia y la visión de hacer negocios y dinero y de su madre, la atleta checa Ivanna Marie Zelnicková, belleza y mucho porte.

    Gracias a ello, Ivanka, adorada por la élite y el glamour y envidiada por muchas del jet set juvenil, ha demostrado que es una de las herederas más ejemplares del planeta.

    La princesa de rubios cabellos, de astuta personalidad y de increíble estirpe para los negocios siempre ha estado atenta a la mirada inquisidora de la prensa rosa y el lente desafiante de los paparazzis. Y no es para menos, a los 7 años, su padre le regaló su primer diamante, una joya de gran valor.

    Años más tarde, el envidiado matrimonio donde nació Ivanka se derrumbó. Sus padres protagonizaron una sonada y muy publicitada ruptura que al final terminó en divorcio inminente.

    Pero eso no frustró a la niña rica. A pesar de la separación familiar y que no podía ver a su ejemplar padre constantemente, la joven de élite tenía un avión privado que la podía transportar a donde ella quisiera.

    Pero el destino dentro del jet no la llevó prescisamente al lado de su papá, sino a las pasarelas, exactamente a los 15 años. Llegó con la estrella que muchas tienen pero que no hacen brillar a los pies de dos grandes del couture en este momento: Marc Bouwer y Thierry Mugler. Pero como chica inteligente, Ivanka siempre supo que esta oportunidad tan sólo era una plataforma para sacar dinero y así pagar las cuentas de teléfono, lujos de juventud y hasta estudios. Dejó las pasarelas años después con dos lecciones que valen más que todo el dinero que tiene su padre y que son: la disciplina y la responsabilidad.

    Mujer de visión

    Cuando dijo adiós al sueño de ser la top model más cotizada del mundo declaró que estaba más interesada en trabajar en bienes raíces y así se infiltró en ese mundo donde hoy su nombre significa éxito seguro.

    Fue a la universidad y se graduó con honores. Estudió dos años en la universidad de Georgetown y obtuvo una licenciatura en la prestigiosa Escuela de Negocios Wharton Business School donde obtuvo el Magna Cum Laude en Ciencias Económicas.

    Pasó un año y se unió al equipo de trabajo de su progenitor. Hoy, es la vicepresidenta de Desarrollo y Adquisiciones de Trump Corporation y dirige 33 proyectos de increíble responsabilidad e inversión.

    La niña mimada del clan Trump no sólo tiene astucia para hacer 'bussiness', sino también el tacto para saber si un objetivo inmobiliario donde su apellido tendrá presencia la hará crecer aún más su emporio y será exitoso.

    Pero entre tanto trabajo y sus estresantes 12 horas diarias de labor infatigable, Ivanka también deja tiempo en su agenda para salir de rumba a las mejores fiestas de la élite neoyorquina, engalanar exclusivas alfombras rojas y eventos, ser parte del reality de su padre The Apprentice en la NBC y hasta sacar un posgrado en Dirección de Construcción en la Universidad de Nueva York.

    Con todo esto, la heredera Trump mantiene un estilo de vida de una princesa con sangre azul.

    Corazón partío

    Dentro del ajetreado ritmo que vive constantemente esta joven diva y socialité, también hay tiempo para amar y ser amada, aunque no sea del todo perfecto.

    Fue novia de otro de los herederos más famosos de Nueva York: James 'Bingo' Gubelmann. Su noviazgo fue muy sonado pero se terminó en 2005 cuando un nuevo 'Romeo' se cruzó por su camino.

    Gracias a Cupido llegó a su vida Jared Kushner, propietario del The New York Observer, una empresa que compró a los 23 años. Él, 27 años, y ella, de 26, eran la pareja perfecta, pero hace cuatro meses atrás terminaron el bonito noviazgo y ella volvió a ser la soltera de oro.

    Ivanka Marie no sólo se preocupa por las finanzas de su padre y por el amor, sino también por las de ella misma.

    A inicios de año lanzó su propia firma de joyas en sociedad con Dynamic Diamond Corporation. Ser empresaria tiene sus méritos y a esta chica le sobran en su 'profile'. Sin duda, los negocios son su vida.